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Mostrando las entradas de 2006

Del Estallido a la Felicidad

En las puertas del mismo local, pero con cinco años de diferencia, el relieve de dos postales.
Antes, en la calurosa noche del 20 de diciembre, el local de articulos del hogar estaba amurallado, y en la esquina ardían cubiertas y se escuchaban los estruendos de las cacerolas.
Anoche, en las puertas de ese mismo local, luminoso, ahora, adornado para la navidad, dos camiones descargaban electrodomésticos que, sin dudas, satisfacen, llenan, realizan, a los gritos estruendosos de la cada vez más lejana noche calurosa.

La mujer habitada

Creía que esa chica había muerto en un accidente. Según decían, un 60 la había atropellado cerca de Constitución, mientras iba en bicicleta.
Esto fue hace un año. Era estudiante de Bellas Artes. Me la describieron. Pensé en ella. Me angustié. No lo podía creer.
Pero hoy, es la segunda vez que la veo en el subte, leyendo La mujer habitada (un libro que ella me había recomendado con cierto entusiasmo); hoy es la segunda vez que la veo con una vincha azul y un vestido floreado; sosteniéndolo, al libro que me había recomendado con cierto entusiasmo, con unas manos, apenas, manchadas con óleo rojo.
Las dos veces, bajó en Carlos Gardel.

Exclusión

La muestra Exclusión, de Guido Chouela se puede visitar en el CCC.
Una de las fotografías presenta a un bife con la forma del mapa argentino, delante del bife hay un código de barras, y junto al bife, estos datos: “Población 36.000.000/// Producción anual de alimentos para 262.000.000/// Habitantes con insuficiencia alimentaria 14.500.000”.

Orquesta Típica

Ha pasado el suficiente tiempo como para que los que nacimos, más o menos, hace treinta años, y no crecimos con el murmullo del tango, de fondo, (re) descubramos a las orquestas típicas de los años 40 y 50. Ha pasado el suficiente tiempo como para que no tengamos que renegar de esa música. Y al zambullirnos, entonces, en Podestá, Di Sarli, Darienzo, Miguel Caló, nos encontraremos con la auténtica dimensión musical de estas orquestas, que tenían un anclaje profundamente popular y, además, un valor artístico notable.

Los entretenidos

La televisión, el fútbol, y ciertas prácticas políticas, ligadas con el clientelismo, son las bases que sostienen a la sociedad del entretenimiento, que produce, claro, sujetos entretenidos.
Un sujeto entretenido puede convivir y soportar o acostumbrarse, a circular en una sociedad con altos índices de pobreza, de desempleo, y desigualdad social.
Pero, el sujeto entretenido, se indigna, por ejemplo, si un fin de semana se suspende el fútbol. No puede permitir algo semejante. Tambien participa compulsivamente de las votaciones virtuales y de los debates del reality show televisivo del momento. Y forma parte, además, de cualquiera de las esferas de la estructura política clientelar.
La sociedad del entretenimiento se vuelve, entonces, al producir sujetos entretenidos, una forma de legitimar un modelo social y político profundamente desigual e injusto.

Puerto Apache

La vida se organiza a veces, sin que uno se dé cuenta, por un camino diferente del que llevaba.
Si pasa eso no se puede estar en Babia. Hay que seguirle el tren de vida a la vida. No es lo mismo que una mujer. Pero es casi lo mismo. La vida de vez en cuando tiene un tren de vida caro. A veces no alcanza la plata ni para los peajes. Pero es así. Son leyes. Puntos a los que se llega. Encrucijadas, diría Ángela, la prima de mi vieja, una mina triste, una buena mina, una mujer sin futuro. No todos los días se conoce a alguien sin futuro. Hay gente para la que ni siquiera la muerte es un futuro. Esto lo aprendí hace poco. Uno cree por ejemplo que un croto no tiene futuro. Cuidado. Por ahí tiene más futuro que vos. No tener futuro es otra cosa. Hay ricos que no tienen futuro. La guita no es el remedio para eso. Lo único que hace, la guita, es disimular el problema. Un punto con guita puede hacerte creer que tiene futuro. A veces parece que el futuro se puede comprar, como una cara nueva, una…

La luna y las fogatas

Maurice Blanchot en Faux – paus, dice: “una novela lograda existe no como suma de ideas o de tesis, sino a la manera de una cosa sensible, y de una cosa en movimiento que se trata de percibir en su desarrollo temporal, a cuyo ritmo hay que adaptarse y que deja en el recuerdo no un conjunto de ideas, sino más bien el emblema y el monograma de esas ideas”. La luna y las fogatas de Pavese, sin dudas, es un ejemplo de este tipo de novela. Pavese hace invisible al lenguaje, y abre, a partir de esta invisibilidad, la percepción del mundo vivido: allí respira la experiencia del mundo vivido. El olor de las fogatas, por ejemplo, en alguna noche piamontesa, a orillas de un manso Belbo. Y las luces de Canelli, resplandecientes, como inalcanzables, bajo una luna cercada de oscuridad.

Confundido

Por Hernán Ronsino.
Llegué confundido a la obra de Di Benedetto.
A mí también me sucedió lo que Isidoro Blaisten cuenta en Las cosas que nunca nadie me explicó: en mi caso, siempre confundí a Antonio Di Benedetto con Antonio Dal Masetto. Pero eso sucedió hasta que, efectivamente, leí a Di Benedetto, y entonces, como pasa en todo encuentro con un gran creador, su estilo y su nombre se me volvieron inconfundibles e imborrables.

Uno de los primeros textos que leí de Di Benedetto, fue Enroscado incluido en el libro Cuentos Claros.

El universo de este cuento, de un padre y un hijo cargando con la figura de una mujer/madre ausente (En la casa que ha quedado vacía de madre, empieza diciendo el relato): está atravesado por el espíritu de la desolación y el desamparo: ese aire espeso es el que flota en las distintas piezas de las pensiones que recorren padre e hijo.

Por otro lado, el modelo familiar que predomina en Los suicidas y El silenciero, el de un narrador viviendo con su madre, y la figura…

Al mar

Parece un Capitán. Tranquilo, mirando el mar. Parece, es lo primero que me nace, un Capitán en el borde de un muelle, por ejemplo, sentado entre cuerdas que amarran y liberan; un Capitán que ha laburado, que se ha ganado, por decirlo así, el pan; y ahora, sereno, espera el vaso de vino, la noche, el refugio, los cuentos inventados por algún fulano; espera el suave frío trepándole por la cara, después, cuando el mar, el viento del mar, otra vez, se le hunda en el cuerpo.
Estos tipos, Cacho, por ejemplo, a mí, me han enseñado a escribir. Me han dicho, sin decir, lo que es la literatura. No hay Facultad que pueda enseñarme, lo que Cacho, o los tipos como Cacho, ese silencio doloroso aguantado en un rincón del Desarmadero de Porra; ese silencio de domingo al mediodía; la bicicleta junto al poste de luz; el broche en la botamanga; la piel, inexorablemente, hundiéndose, entre los pómulos; esa soledad larga, de fin del mundo: hasta que un día, de cualquier manera, no importa la forma, alguien…

¿Debo escribir?

Indague cuál es la causa que lo mueve a escribir; examine si ella expande sus raíces en lo más profundo de su corazón. Confiésese a usted mismo si moriría, en el supuesto caso de que le fuera vedado escribir. Ante todo, pregúntese en la más silente hora de la noche: "¿Debo escribir?" Hurgue dentro de sí en procura de una profunda respuesta y, si esta resulta afirmativa, si puede afrontar tan serio interrogante con un fuerte y simple "debo", entonces construya su vida según esta necesidad Su vida, hasta en los más vacíos e insignificantes momentos debe convertirse en señal y testimonio de este impulso.

Rilke.

La construcción del héroe

Cada vez que llega el Mundial, dicen que se despierta un espíritu nacionalista, que solo resiste en el fútbol.
El fútbol, hoy en día, es un gigante negocio, que alimenta a una maquinaria capitalista fenomenal.
El espíritu nacional que aflora, cada cuatro años, con un mundial, no es sino un discurso alentado por los capitales nacionales y extranjeros que apelan a cierto nacionalismo, desflecado, internalizado en la escuela (infantil) que nos emociona y nos conmueve, para hacer su negocio. El fútbol es el espacio donde resiste ese sentimiento infantil, esa especie de nostalgia: lo que brota, entonces, no es un verdadero espíritu de nación, es un sentimiento de nostalgia, por algo que ya no existe (y el Mundial lo que hace, en un mes, es recrear la ilusión de lo perdido: algo así como la Invención de Morel). De esta manera, los capitales extranjeros explotan esa nostalgia construyendo un discurso nacionalista en Argentina, pero también en Togo o en Brasil: siendo la utilización de ciertos …

La fe de Onetti

"Desde muchos años atrás yo había sabido que era necesario meter en la misma bolsa a los católicos, los freudianos, los marxistas y los patriotas. Quiero decir: a cualquiera que tuviese fe, no importa en qué cosa; a cualquiera que opine, sepa o actúe repitiendo pensamientos aprendidos o heredados. Un hombre con fe es más peligroso que una bestia con hambre. La fe los obliga a la acción, a la injusticia, al mal; es bueno escucharlos asintiendo, medir en silencio cauteloso y cortés la intensidad de sus lepras y darles siempre la razón. Y la fe puede ser puesta y atizada en lo más desdeñable y subjetivo. En la turnante mujer amada, en un perro, en un equipo de fútbol, en un número de ruleta, en la vocación de toda una vida".
En "Dejemos hablar al viento".
Onetti.

Animal

El nuevo libro de cuentos de Griselda Gambaro, Los animales salvajes (Norma), comienza con una cita de Clarice Lispector: "No haber nacido animal es una de mis secretas nostalgias", dice.

Encuentro en K

Un incidente cotidiano, del que resulta una confusión cotidiana.


Almada y Olguín deciden encontrarse a las once de la mañana en el bar K.
Almada viaja desde Temperley hasta Constitución, toma el subte C y sabe que antes de llegar a Retiro deberá bajarse en alguna de las estaciones intermedias y combinar con la línea B, para poder estar – después de descender en la estación Florida y de caminar una cuadra, hasta Lavalle – en K., a las once, donde, calcula, lo estará esperando Olguín, que siempre llega antes.
Olguín viene de Olivos. Toma el tren hasta Retiro. Y después, igual que Almada pero en el otro extremo, entra al subte C, y sabe muy bien – porque ese viaje lo hace todos los días – en qué estación deberá combinar para poder tomar la línea B y bajar, así, en la estación Florida, caminar una cuadra, hasta Lavalle, entrar en K., repasar con la mirada el rostro de los parroquianos, elegir una mesa y esperar (mientras, seguro, leerá un libro) porque Olguín siempre llega antes.
Pero sucede …

Fledermaus

Miedo (para chicos)

Hay personas que le tienen miedo a la oscuridad. Otras a la altura. O a las arañas. Incluso hay personas que le tienen miedo a las pelusas. Juanjo le tenía miedo a las bicicletas.

La primera bicicleta que le regalaron tenía rueditas. Se la trajo un tío que vivía en el campo. El tío Braulio, que usaba pantalones anchos y fumaba pipa. Cada vez que Juanjo le daba un beso al tío Braulio, le quedaba en la nariz un olor profundo, el olor del tabaco.

Juanjo andaba tranquilo en esa bicicleta. Las rueditas le daban seguridad. Pero a medida que crecía, se iba haciendo cada vez más pesado y las rueditas se arqueaban. Entonces andaba de costado: un rato sostenido por una rueda ( la otra rueda iba en el aire), y después otro rato sostenido por la rueda que había estado en el aire, quedando la primera girando sola.

Cuando cumplió siete años, el tío Braulio lo llevó al campo y le quiso enseñar a andar en una bicicleta de grandes. Juanjo no quería saber nada. Pero el tío Braulio, que tenía una voz dura …

El gran disparate

El futuro es lo que pasó

Por Hernán Ronsino

Hace un mes, un joven de veinte años, estudiante del CBC, mientras preparaba su final de Sociedad y Estado, me hizo una consulta, me preguntó: "Decime una cosa: ¿Isabelita es la misma que Evita?"
Entonces traté de pensar en un joven de 20 años, en los setenta, capaz de dar la vida por Evita o, en todo caso, enunciando su compromiso, o si no, teniendo muy en claro qué significaba cada una de esas mujeres.
"El futuro es lo que pasó, es lo que ignoramos, somos esa ignorancia", dice uno de los personajes de la novela, aún inédita, La tierra toda, de Mauro Peverelli. Cuando se habla que la dictadura fundó las bases de una estructura social, económica y política, injusta, desarticulada, se está hablando también, como es claro, de la construcción de un sujeto. Treinta años, es suficiente tiempo como para modelar una generación.
Esta generación, la del estudiante del CBC que me hizo la pregunta, nacida, por ejemplo, diez años después del golpe (ya instaurado…

En el país de la libertad

Soldado de EE.UU, atacando a un prisionero iraki.PRUEBA. Michael Smith tortura a un preso con su perro. (AP) En Clarín 22 de marzo de 2006.

Vida de perros

Foto de Daniel Muchiut. Serie "Vida de Perros" 1994/95 (www.muchiut.com.ar)

Pajarito

MIGUEL RONSINO - ESTE AMOR ES PARA SIEMPRE - 2001 - TECNICA MIXTA SOBRE PAPEL ENCERADO Y QUEMADO - 104 CM X 100 CM

La casa y los arrabales

Artículo: La casa y los arrabales de la Nación Argentina...Por un lado, una de las marcas que voy a encontrar en esa zona desierta, que a mí me gusta llamar y escribir arrabal, es El Matadero de Esteban Echeverría. Y del otro lado de la Casa nueva, cuando la casa se escriba con minúscula... Texto: Hernán Ronsino.Sigue...

Simmel y el Bebop

En foco: Simmel y el BebopPongamos un bar, imaginemos un bar, en un pequeño local de Harlem llamado, por ejemplo, Minton's Playhouse. Imaginemos que el tiempo, allí en ese bar de Harlem, es distinto al tiempo que puede estar imperando afuera, en la ciudad... Texto: Hernán RonsinoSigue...

En Revista Enfocarte Número 11. Año 2001.

Cortázar en Chivilcoy

Buenos Aires, diciembre de 1939.

Chivilcoy es un desierto – con 60.000 habitantes; funny he? – donde se vive, y se habla, y se camina; y se rabia dentro de la más absoluta inconsciencia; involuntaria por parte de casi todos los moradores del pueblo, y voluntariamente decidida por mí. Yo tengo un miedo que no sé si usted ha sentido alguna vez: el miedo a convertirse en pueblero. ¿No ha advertido - ¡cómo no!- la espantosa mediocridad espiritual que caracteriza al habitante “standard” de cualquier ciudad chica? A veces me sorprendo a mí mismo en pequeños gestos, en mínimas actitudes que delatan una influencia de ese medio; y me aterro. Siento que me rodea el vacío, que cualquier cosa es preferible a caer en ese pozo vegetativo que es un Chivilcoy, un Bolívar… Aún aquellos que leen, que tienen inquietudes, que comprenden algo, no pueden huir del clima emponzoñado del ambiente. ¡Y esto es la Argentina! (No, no; la Argentina es Buenos Aires, y luego el paisaje; una gran ciudad, y muchos mara…

Chandler

Carta a Bernice Baumgarten,
14 de mayo de 1952.


Le estoy enviando hoy, probablemente por expreso aéreo, un borrador de una novela que he titulado El largo adiós. Tiene noventa y dos mil palabras. Me agradaría recibir sus comentarios y objeciones y todo lo demás. Yo no la he leído siquiera, salvo para hacer unas pocas correcciones y controlar algunos detalles por los que me preguntó mi secretaria. Así que no le envío ninguna opinión sobre el opus. Quizás usted lo encuentre lento.

Chandler.

En "El simple arte de escribir", Emece, 2002.

Cuchilla

Sueño con trenes, le dice Laurenzano a Gómez. Sueño con trenes que descarrilan.
Y Gómez lo mira, mientras afila la cuchilla. Gómez lo mira como se mira a un muerto.

Lombrices

Gómez me dijo: Haga el pozo, usted.

Hundí la pala de punta en la gramilla.

La tierra seca, se desgranaba.

Trabajé hasta que Gómez dijo: Suficiente.

Mientras metíamos el cuerpo de Laurenzano, un olor a tierra húmeda, profunda, me capturó. Era ese olor que se siente cuando uno busca lombrices a la madrugada, para pescar.

Después enterré el cuerpo de Laurenzano. Le tiraba paladas de tierra encima. Enterraba un cuerpo, pero desterraba un recuerdo: el olor húmedo de las lombrices.

Lindo día para ir a pescar, dije mientras volvíamos en la camioneta.

Sí, dijo Gómez.

El ritmo

Se aplasta. Se aplana. Se modula, primero en la voz. Hay una voz. ¿Hay una voz? Se muerde, en la garganta. Se coagula, como un grito macerado. Se almacena. Y brota - inesperado - en los dedos. Como la humedad. Pero de flores. Inesperado alivio. Hay un ritmo que no puedo parar. Crece desde la punta de los dedos. Sucede. Inesperado. Se aplana en el papel. Se derrama, para desmoldarse, levemente, erguidamente. Aunque inesperado. Renueva al sol. ¿Hay una voz? Hay un ritmo, que no puedo parar. En las manos. Sucede. Como la respiración de un pájaro.

Moquehuá, viernes 13. 11:43 A.M
Dicen que el camino se torciona justo antes de curvase, como si fuera ese leve momento, ese exaltar de la cadera, la caricia sobre el lomo inclinado del gato; una mano sobresaliendo del agua, y las burbujas, como planetas desalineados, irrumpiendo, uno tras otro, rodeando a la mano, haciendola sentir un sol seco. Incluso, ahí, antes de padecer la insolación, los gatos saben secarse a la sombra.
Me desnudo en la entrada del horno. Hay un cuadro torcido, y hay olor a lavandina, que llega en ráfagas. Escribo, pienso, antes de entrar desnudo, como si no me diera cuenta que escribo, asi desnudo, en las puertas del horno. Y atrás la noche, me digo como sin darme cuenta, alumbra un campo, tenue, seco, desalmado, con una bruma sobrevolando las chimeneas de los hornos, como si fuera, la bruma, la instancia precisa de la belleza; ese instante, similar, al de los caminos, cuando, dicen, se torcionan justo antes de curvarse.
Entro.
Chivilcoy, 12 de enero de 2006. 11:04 pm.