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Cinco

Primero leí El amante y después Escribir. Dos libros que me resuenan todo el tiempo. Como ritmo, como respiración. Pero cuando leí Un dique contra el Pacifico de Marguerite Duras me sucedieron algunas cosas más intensas. Primero que ese ritmo y esa respiración perduraban en el texto con un largo aliento. Y después la idea general de la novela. La lucha constante de esa mujer, la madre, por salir de la pobreza, la estrategia para ganarle espacio al mar. La fragilidad de ese desafío. Hay una escena, en especial, que, en medio de tanta desesperación, me provocó algo que, pocas veces me ocurre, y es la risa. Reírme en la lectura de una novela. Reírme con la risa y la burla de los personajes que se ríen de sí mismos, de sus propias frustraciones frente al muchachito rico que desea a la hija de la madre. Y está dispuesto a dar todo por amor.

Cinco libros en lo de Berti


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