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Mostrando las entradas de julio, 2007

Fledermaus 6

El reloj

Hernán Ronsino.

El relojero dice: “ya está, arreglado”. El viejo se lleva el reloj a la oreja, y después de escuchar un rato dice: “no, no”. Le pasa el reloj, otra vez, al relojero que se pone el reloj en la oreja y confirma, entonces, que sí, que el reloj funciona. El relojero, un poco más alterado, le coloca el reloj al viejo en la oreja derecha. “No, no, murmura, el viejo, en ésa no”, y se coloca, él, el reloj en la oreja izquierda. Escucha, escuchamos todos a esta altura, esperamos la confirmación. El relojero se ha puesto tenso, controla cada movimiento del viejo, espera el “sí, perfecto”, pero la cara del viejo vuelve a poner difíciles las cosas. El viejo dice que no, que no escucha ningún ruidito, que antes se escuchaba bien claro el tic tac, pero ahora no. El relojero menos diplomático vuelve a probar, confirma, dice: señor (dice “señor”, el relojero, impaciente): "escuche, por favor, anda, el reloj anda”. Una vez más, el viejo comprueba, poniéndose el reloj en la oreja iz…

En un bar

La nieve parece caspa, dice el nene que toma el cafe con leche, y moja una medialuna y está sentado encima de sus piernas dobladas, en esa mesa pegada al ventanal, en la que siempre me siento yo, y ahora, está ocupada por esa familia que mira de qué manera, afuera, cae nieve en Buenos Aires.
Por eso estoy aca, sentado en esta otra mesa, incomoda, junto a la puerta del baño que está cerrada.
El matrimonio mira al hijo, y no dice nada. El hijo, moja la medialuna y murmura, con la boca llena, que parece caspa, la nieve parece caspa.
El hombre del matrimonio, que mira a su hijo mojar la medialuna y murmurar, además, que afuera la ciudad se ha enloquecido, se para bruscamente y se mete en el baño.
Yo le veo las lágrimas, porque pasa cerca de mi mesa, que en realidad no es la mesa que elijo siempre, sino la unica opcion que me ha quedado.
La mujer del matrimonio se tapa la cara con las manos. El hijo del matrimonio sigue contemplando el temporal, ajeno, murmura sonidos. La madre, de vez en cuand…