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La luna y las fogatas

Maurice Blanchot en Faux – paus, dice: “una novela lograda existe no como suma de ideas o de tesis, sino a la manera de una cosa sensible, y de una cosa en movimiento que se trata de percibir en su desarrollo temporal, a cuyo ritmo hay que adaptarse y que deja en el recuerdo no un conjunto de ideas, sino más bien el emblema y el monograma de esas ideas”. La luna y las fogatas de Pavese, sin dudas, es un ejemplo de este tipo de novela. Pavese hace invisible al lenguaje, y abre, a partir de esta invisibilidad, la percepción del mundo vivido: allí respira la experiencia del mundo vivido. El olor de las fogatas, por ejemplo, en alguna noche piamontesa, a orillas de un manso Belbo. Y las luces de Canelli, resplandecientes, como inalcanzables, bajo una luna cercada de oscuridad.

Comentarios

Anónimo dijo…
Hola Ron,

Por una vez, nuestras lecturas coinciden. De esa novela amé justamente los climas, mucho más que el trasfondo político (importante en la vida de Pavese), que tiende a aburrirme. Desde el comienzo, la forma en que cuenta su mirada de extranjero en América, el desarraigo, la vuelta a la patria chica, me resultó conmovedora. Y ya que estamos, te recomiendo los diarios, editados por Seix Barral alguna vez (titulados "El oficio de vivir").

Saludos

Carmen

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