Ir al contenido principal

Los entretenidos

La televisión, el fútbol, y ciertas prácticas políticas, ligadas con el clientelismo, son las bases que sostienen a la sociedad del entretenimiento, que produce, claro, sujetos entretenidos.
Un sujeto entretenido puede convivir y soportar o acostumbrarse, a circular en una sociedad con altos índices de pobreza, de desempleo, y desigualdad social.
Pero, el sujeto entretenido, se indigna, por ejemplo, si un fin de semana se suspende el fútbol. No puede permitir algo semejante. Tambien participa compulsivamente de las votaciones virtuales y de los debates del reality show televisivo del momento. Y forma parte, además, de cualquiera de las esferas de la estructura política clientelar.
La sociedad del entretenimiento se vuelve, entonces, al producir sujetos entretenidos, una forma de legitimar un modelo social y político profundamente desigual e injusto.

Comentarios

naoko. dijo…
creo que es algo complicado ese tema. coincido con lo que decís, pero también creo que es necesario "entretenerse" un rato a diario. claro que es mejor "entretenerse" leyendo un buen libro que mirando bailando por un sueño, pero no sé, a veces también me siento algo soberbia por pensar así. yo miro la pantera rosa, juego un partido de tetris o bailo una cumbia con una letra horrible en una fiesta y soy feliz. creo que si todo tuviese un "contenido" me volvería (más) loca.
besos
Horacio dijo…
Está muy bien eso que decís. Casualmente anoche estuve leyendo algo referido a esto, así que ando pensativo. Está perfecto entretenerse, el tema pasa por dónde se ubica la categoría de Sujeto; porque podría ubicarse más cerca de Actor Social pero se encuentra más en relación con la de Espectador. Creo que lo ideal sería no perder nunca la actitud activa, ser parte de un cambio.
Silabas Negras dijo…
Naoko y Horacio, gracias.
No estoy criticando el entretenimiento o la diversion que cualquier persona necesita, sino a la cultura avasallante del entretenimiento que se ha montado, que nos quita, como dice horacio, esa actitud activa. Y creo, Naoko, que se puede agregar a la lista a ciertos estilos dentro del rock, que nacio de una manera, y que hoy en dia, algunas zonas del rock, colaboran bastante en esa maquinaria del entretenimiento de plástico. Pero es un tema que da para largo.

Entradas más populares de este blog

Taller de lectura

Notas de campo: Quinta entrega

La escritura de Alfredo Gómez Morel se funda sobre una vida negada y perseguida. Gómez Morel tiene algo de “El Niño Proletario” de Lamborghini pero, a diferencia de Stroppani, hará sonar, de a poco, su propia voz. Es el desplazado que cuenta. Gómez Morel escribe desde la cárcel de Valparaíso su libro más famoso, El Río, publicado en 1962. La solapa, esa forma de reproducir mitos, dice que estuvo preso más de doscientas veces y que fue custodio de Perón en la década del setenta, un dato, por otro lado, incomprobable. Luego de El Ríoescribió La Ciudad y El Mundo componiendo una trilogía autobiográfica. El río es el Mapocho. Ese hilo de agua, oscuro, que baja de las montañas y atraviesa a Santiago de Chile. Pero el Río, así, con mayúsculas es también un espacio de contención para los pelusas que, poco a poco, irán filtrándose en el mundo de la delincuencia. Gómez Morel en El Ríocuenta, entonces, su vida. La vida de un chico que fue despreciado y golpeado por una madre prostituta; intern…

Glaxo en Melville House

In a derelict town in the Argentine pampa, a decades-old betrayal simmers among a group of friends. One, a barber, returns from serving time for a crime he didn’t commit; another, a policeman with ties to the military regime, discovers his wife’s infidelity; a third lays dying. And an American missionary has been killed. But what happened among these men? Spinning through a series of voices and timelines, Hernán Ronsino’s Glaxo reveals a chilling story of four boyhood friends who grow  to become adults embroiled in illicit romances, government death squads, and, ultimately, murder. Around them, the town falls apart. The “primitive calm” is punctuated only by the sound of trains—a sound “so shrill it hurts your teeth,” and loud enough, we learn, to overwhelm the pop of gunfire. Both an austere, pastoral drama and a suspenseful whodunit,Glaxo crackles with tension and mystery. And it marks the stunning English-language debut of a major Latin American writer.

http://www.mhpbooks.com/book…