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Planta

Tres novelas contemporáneas comprendidas, relacionadas y distinguidas a partir de la estructura frasística, el concepto de personaje, el manejo de la oralidad y la composición de la trama.

La charla que compartieron Iosi Havilio, Carlos Busqued y Hernán Ronsino el pasado 23 de marzo en Eterna Cadencia reflejó o en todo caso impuso la sensación de parentesco entre Opendoor (Entropía, 2006), Bajo este sol tremendo (Anagrama, 2009) y Glaxo (Eterna Cadencia, 2009), respectivamente. En efecto se pueden reconocer algunos puntos en común que van desde la preferencia por personajes opacos o cuya psicología se explica parcamente hasta la atmósfera de ominosidad y violencia que recorre los pueblos en que la acción transcurre y la hipotética vinculación de esa atmósfera con el pasado histórico de la Argentina. Si estos motivos parecen demasiado genéricos y es posible integrar a esa serie algunas otras novelas de la última literatura argentina, quizás sea mejor determinar que lo que en última instancia cohesiona a las obras de Havilio, Busqued y Ronsino es la recepción particularmente favorable que obtuvieron tanto en el campo local como en el internacional: aprobación de escritores muy o bastante consagrados, premios, traducciones, ediciones europeas. (Nota completa: Havilio, Ronsino, Busqued por Nicolás Vilela.)

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Dos reseñas de Notas de campo:

Revista Ñ: 
https://www.revistaenie.clarin.com/revista-n/literatura/profesores-violin-chivilcoy_0_SyJr0Czae.html

Revista Los Inrocks:
http://www.losinrocks.com/musica/hernan-ronsino-ensayo-notas-de-campo

Notas de campo: Quinta entrega

La escritura de Alfredo Gómez Morel se funda sobre una vida negada y perseguida. Gómez Morel tiene algo de “El Niño Proletario” de Lamborghini pero, a diferencia de Stroppani, hará sonar, de a poco, su propia voz. Es el desplazado que cuenta. Gómez Morel escribe desde la cárcel de Valparaíso su libro más famoso, El Río, publicado en 1962. La solapa, esa forma de reproducir mitos, dice que estuvo preso más de doscientas veces y que fue custodio de Perón en la década del setenta, un dato, por otro lado, incomprobable. Luego de El Ríoescribió La Ciudad y El Mundo componiendo una trilogía autobiográfica. El río es el Mapocho. Ese hilo de agua, oscuro, que baja de las montañas y atraviesa a Santiago de Chile. Pero el Río, así, con mayúsculas es también un espacio de contención para los pelusas que, poco a poco, irán filtrándose en el mundo de la delincuencia. Gómez Morel en El Ríocuenta, entonces, su vida. La vida de un chico que fue despreciado y golpeado por una madre prostituta; intern…