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Frontera

De noche las fronteras no se ven, dijo Schultz, en un rincón del salón del Munich de la Norte, frente a Krause y Calderón. Y después, inevitablemente, se hundió en la jarra de cerveza. Entonces Pajarito Lernú pensó en Walter Benjamin. Pajarito Lernú, que estaba solo, sentado junto al ventanal y contemplando los silos del molino y los colectivos quietos, de trompa, en las plataformas de la estación, escuchó lo que Schulz dijo, y pensó en Benjamin. Pensó en Benjamin: en el suicidio de Benjamin después de encontrarse con la frontera franco-española cerrada por los nazis, en esa madrugada del 26 de septiembre de 1940. Pajarito Lernú pensó en Walter Benjamin para refutar lo que había dicho Schultz. Eso de las fronteras. Pero prefirió seguir contemplando las figuras quietas en esa siesta de domingo: los silos llenos, los colectivos hundidos de trompa. Y también el silencio.

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