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Una piedra que se escribe

En este punto ser joven funciona como una suerte de síndrome ventajoso y perecedero para un mundo que valora y conjuga la promesa. La juventud parece exigir recortes urgentes e irradiar proyectos que enmarquen a cada generación. Toda tropa de escritores nuevos llega y encuentra, sin quererlo, sus trincheras naturales listas... lo que sucede en el campo literario latinoamericano no es sólo una cuestión de juventud, pero ocurre que los que llegan siempre cuentan con luz artificial y acceso a una burbuja editorial en la que se corre el riesgo de engordar demasiado. No es que sea una norma, pero a veces los tiempos de ascenso y caída de un autor o de una supuesta generación son llamativamente cortos. Basta mirar hacia la generación del autodenominado crack mexicano.

Gran nota de Oliverio Coelho en Ñ: Los que llegan, los que están

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http://www.mhpbooks.com/book…

Notas de campo: Quinta entrega

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