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Tajos

Hacerle, por ejemplo, un buen tajo al dia, herirlo, supongamos, en la cara, o lastimarle la parte más visible, que sangre, para que el día, así, tajeado, no sea devorado despues por el olvido absoluto que termina de componerse en cada sencillo movimiento, como si ese sencillo movimiento que culmina con el ciclo rutinario del día fuera algo semejante a echar tierra, palada tras palada, sobre la posibilidad, esa hoja en blanco dispuesta a la experimentación, que propone cada día, el día. Hacerle, entonces, un buen tajo al día. Y despues respirar aliviados. Y, por ese dia, ya nuestro, entregarnos a la contemplación del mundo.

Comentarios

Anónimo dijo…
Me gusta ese tajo.
Luis Alberto
Anónimo dijo…
en cambio, para mí ese tajo me dolió y no cicatriza........
Anónimo dijo…
Depende de la intención con que se haga el tajo, a veces ayuda a depurar, a aliviar, pero otras perturba, confunde, hiere..... Los tajos hieren.....no importa con qué los hagas, siempre duelen...

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