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La hija de Bob

Para Sole
Baba Nam Keivalam

Todo es amor infinito, me dice ella mientras caminamos por Alem bajo la lluvia, un sábado que parece domingo.
Después tomamos un tren en Retiro.
La lluvia moja la ventanilla del tren que tomamos en Retiro.
Nos bajamos en Coghlan.
Coghlan huele a colonia alemana emplazada en una sierra cordobesa.
Caminamos bajo la lluvia, saliendo de la estación, ese sábado que tiene algo de domingo.
Entonces le digo que Cate Blanchett en I`m Not There se parece más a la hija de Bob Dylan que al propio Bob: es cierto que hay un gesto en la mirada, en los dedos que sostienen el cigarrillo, en el pelo revuelto que nos hace pensar en Dylan, pero también hay algo profundo de Cate Blanchett que el disfraz no puede borrar; y cuando digo eso, cuando hablo de la supuesta hija de Bob, ella se resbala, por la lluvia que cae en Coghlan: se resbala como lo ha hecho en todo el día.
¿Es posible, pregunto mientras la sostengo del brazo, que una mujer haga de Bob Dylan? Cate Blanchett se parece más a la hija de Bob que al propio Bob en I`m Not There.
Ella se queda pensando. Sonríe. La cara se le alumbra, cuando ella sonríe.
No me importan las máscaras, me dice, yo tengo una foto donde no hay ninguna máscara: están mis viejos, está mi hermana, somos chicas, corremos en el campo. No me importan las máscaras, me importa la esencia, el amor infinito. Cate Blanchett es Bob Dylan.
La lluvia nos sigue mojando, prepotente: nos moja los pies, la boca, los ojos, pero no nos importa.
Me dan ganas de que esa escena sea el final de una película.
En esa película, supongamos, el plano se eleva: por eso nos muestra a los dos abrazados saliendo de la estación, ese sábado que parece domingo, y, de fondo, mientras el plano se aleja cada vez más y ahora se ven los árboles mojados y los techos rojos de las casitas de Coghlan, se escucha, creciente, la voz rasgada del Viejo Bob, inventando con su guitarra, por ejemplo, melodías infinitas o, por decirlo de otro modo, suaves, inolvidables formas del amor.

Comentarios

Anónimo dijo…
satisfecha mi duda, a medias...
Es hermoso leerte, siempre, otra vez.
Su dijo…
hace mil que no pasaba, lindo texto.
uauu, el amor tocó a tu puerta?

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