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Homero y el Che

Hoy en Retiro vi a un chico con una remera que tenía la figura estampada de Homero Simpson. En el brazo, Homero mostraba orgulloso un tatuaje del Che Guevera. Al principio sentí un poco de desconcierto. Porque Homero jamás llevaría un tatuaje del Che en su brazo. Pero después pensé que esa remera tal vez estuviera hablando de una contradicción muy establecida, y me hice esta pregunta. ¿Cuántos que hoy llevan una remera o un tatuaje del Che viven como si fueran Homero Simpson?
A cuarenta años de su muerte, el Che, en esas remeras, sigue siendo, sistemáticamente, asesinado.

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Revista Ñ: 
https://www.revistaenie.clarin.com/revista-n/literatura/profesores-violin-chivilcoy_0_SyJr0Czae.html

Revista Los Inrocks:
http://www.losinrocks.com/musica/hernan-ronsino-ensayo-notas-de-campo

Notas de campo: Quinta entrega

La escritura de Alfredo Gómez Morel se funda sobre una vida negada y perseguida. Gómez Morel tiene algo de “El Niño Proletario” de Lamborghini pero, a diferencia de Stroppani, hará sonar, de a poco, su propia voz. Es el desplazado que cuenta. Gómez Morel escribe desde la cárcel de Valparaíso su libro más famoso, El Río, publicado en 1962. La solapa, esa forma de reproducir mitos, dice que estuvo preso más de doscientas veces y que fue custodio de Perón en la década del setenta, un dato, por otro lado, incomprobable. Luego de El Ríoescribió La Ciudad y El Mundo componiendo una trilogía autobiográfica. El río es el Mapocho. Ese hilo de agua, oscuro, que baja de las montañas y atraviesa a Santiago de Chile. Pero el Río, así, con mayúsculas es también un espacio de contención para los pelusas que, poco a poco, irán filtrándose en el mundo de la delincuencia. Gómez Morel en El Ríocuenta, entonces, su vida. La vida de un chico que fue despreciado y golpeado por una madre prostituta; intern…