Ir al contenido principal

Homero y el Che

Hoy en Retiro vi a un chico con una remera que tenía la figura estampada de Homero Simpson. En el brazo, Homero mostraba orgulloso un tatuaje del Che Guevera. Al principio sentí un poco de desconcierto. Porque Homero jamás llevaría un tatuaje del Che en su brazo. Pero después pensé que esa remera tal vez estuviera hablando de una contradicción muy establecida, y me hice esta pregunta. ¿Cuántos que hoy llevan una remera o un tatuaje del Che viven como si fueran Homero Simpson?
A cuarenta años de su muerte, el Che, en esas remeras, sigue siendo, sistemáticamente, asesinado.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Nuevo libro

Dos reseñas de Notas de campo:

Revista Ñ: 
https://www.revistaenie.clarin.com/revista-n/literatura/profesores-violin-chivilcoy_0_SyJr0Czae.html

Revista Los Inrocks:
http://www.losinrocks.com/musica/hernan-ronsino-ensayo-notas-de-campo

La descomposición según Sarlo.

Afinidades electivas, Por Beatriz Sarlo, en Ficciones argentinas, Mar Dulce Editora.
El narrador fue testigo casi involuntario de la muerte violenta de su mujer a quien encontró, bajo la ducha, con su hijo. Ocultó esa muerte, dijo que ella lo había abandonado y enterró el cadáver en la quinta donde vivían. Este episodio, que rearticula todo, no tiene una anticipación en las 128 páginas anteriores. La mujer, violada o amante (incestuosa), ha muerto cuando empieza La descomposición pero no se dice nada hasta esas páginas finales, excepto un indicio, al comienzo: “Ya es tiempo de levantar este luto”. Sería fácil señalar que Hernán Ronsino eligió un narrador que calla la escena crucial porque busca tensar el suspenso; o que ese narrador, dispuesto a levantar el luto, no recuerda la muerte hasta el final de la novela. Sin una anticipación fuerte, la idea de suspenso queda descartada, porque el lector no espera lo que nada le indica que va a suceder, ni desea saber más sobre un hecho que i…

Taller de lectura