3.1.12

2012

Hace una semana escribí mi primer poema.
Lo hice sin ser consciente. Como cuando dibujaba de chico. Me gustaba dibujar de chico: tomar los lápices y hacer trazos. El tiempo pasaba como si no fuera tiempo. Cuando terminaba de dibujar sentía que regresaba. Pero técnicamente me fui convenciendo de que era malo. Y eso me alejó del mero placer de dibujar. Y del tiempo maravilloso que uno percibe cuando crea. Al empezar a escribir me reencontré con ese mundo. Pero, ahora, las puertas de la poesía estaban cerradas. Siempre me pareció imposible escribir un poema. Hace una semana escribí uno. No sé si es bueno o es malo. Lo escribí. Entonces sentí que conquistaba una zona imposible. Ayer le dije a un amigo: “Escribir un poema es como dibujar”. Y le dije que ojalá cada uno pueda descubrir y explorar y ocupar esos lugares que siente imposibles y, en esos lugares, multiplicar la imaginación (que se confunde bastante – a veces son la misma cosa– con la felicidad). Eso dije. Eso deseo.

Dignidad, sexo, poesía, lo nuevo: un puñado de deseos para 2012

19.12.11

Caballo
























"¿Quién?, piensa Polo, mientras la humedad le va entrando, definitiva, en las alpargatas negras. ¿Schultz o ellos? Cachila sigue adelante. Cachila, en el pastizal, se transforma. Se vuelve, cree él, un soldado en medio de la selva. La humedad, después de la tormenta, enrarece el aire. ¿Quién?, murmura Polo, que siente en la planta de los pies una suavidad que le recuerda las noches de pesca en el Salado".

Fragmento de Caballo (La propia cartonera, Montevideo, 2011).


13.12.11

El nudo
















Ese auto, ahí. El blanco. Llegó cerca de la una de la mañana. Y un rato después, cerraron la ventanita del sexto, la manchada de oxido. Eso fue un nudo. El descubrimiento de una ley. Yo hace unos meses que ocupo la garita. Me gusta, desde la garita, buscar ciertos patrones comunes. Una continuidad en el tiempo. Cuando empecé a trabajar – un primo de mi esposa me consiguió el trabajo: me dijo que la iba a pasar bien siempre y cuando en los momentos de conflicto me resguardara; me aconsejaba que, en lugar de hacerme el macho, tratara de salvar el pellejo; si te portás así, me dijo, el trabajo es piola. Lo único malo es el tiempo –. La primera noche la recuerdo completa, cada detalle, cada movimiento de autos y personas. La recuerdo como se recuerdan las caras en un impacto violento. A la semana entendí lo que significaba esa frase: lo único malo es el tiempo. Porque no me dejaban tener ni radio ni televisión. El tiempo, entonces, era verdaderamente un animal desesperado. Me acechaba, incesante. seguirleyendoEl Nudo

Hernán Ronsino Foto: Taller Fotografía Barrio Piedrabuena (coord. Pablo Vitale)


www.laciudadcaptada.blogspot.com

8.12.11

Los límites y la forma histórica

Por Hernán Ronsino.

¿Cuánto de peronismo hay en la construcción, en el armado del kirchnerismo? ¿Cuáles son sus límites? ¿Cuál será la forma histórica que tomará, finalmente, en los proximos cuatro años el gobierno de Cristina?
Octubre fue un mes cargado de referencias simbólicas para el movimiento popular y nacional. El 17 de octubre, las elecciones presidenciales con un triunfo histórico de la presidenta, el primer aniversario de la muerte de Kirchner y la condena a los genocidas de la ESMA, a los asesinos entre otros, de Rodolfo Walsh.
Uno de los ejes centrales del kirchnerismo es la intervención política sobre el plano simbólico del campo nacional y popular. El kirchnerismo ha sabido recuperar, restañando las heridas abiertas por la dictadura y profundizadas, luego, por el menemismo, un discurso, una palabra política y la consolidación, a su vez, de una memoria. En ese lenguaje simbólico está la gran potencia progresista del kirchnerismo. Pero, sobre ese efecto simbólico, que supone también una ampliación de ciudadanía, funciona una base material que – si bien ha restituido el circuito productivo, recuperando a los sujetos que el capitalismo necesita – tiene una lógica mucho más moderada que el discurso simbólico.
Por lo tanto, pensar en la herencia del peronismo es pensar en los límites del kirchnerismo. La trama que sostiene al movimiento está tejida materialmente, en las provincias, por liderazgos conservadores: Gioja, Soria, Insfrán, Scioli. Y, por otro lado, hay un discurso emitido por el liderazgo de Kirchner, primero, y de Cristina después, que recupera ciertas tradiciones nacionales y populares, ciertos espectros progresistas. Esta construcción es, primero, la herencia del peronismo, y, sin dudas, el gran desafío del kirchnerismo para repensar sus límites.
Desde hace unos meses se escuchan discursos, palabras que tienden a ubicar, a poner en su lugar los entusiasmos progresistas. Cristina, por ejemplo, hace unas semanas dijo: “Yo nunca pretendí ser revolucionaria, siempre fui peronista”. En la reunión del G20, con una libertad inusual y conmovedora en sus palabras para decirles a los líderes del mundo que han fracasado por no saber resolver la crisis financiera mundial, Cristina dejó expuesta la contradicción que define al kirchnerismo y que, a su vez, lo sigue haciendo funcionar en la matriz peronista: “Hay que volver al capitalismo en serio”. Allí, en esa tensión del discurso en el G20, en la potencia simbólica, en la libertad para decirles a los lideres del mundo que han fracasado, por un lado, y, por otro, en la expresión – que generó, incluso, dudas antes de ser manifestadas en la conciencia de la presidenta, “quien me viera hoy en mis tiempos de universitaria hablando de volver al capitalismo en serio” – que el capitalismo está desbocado y hay que volver a un sistema de producción y de consumo. Allí está la tensión entre la base material, moderada, y el discurso, la palabra que recupera la vitalidad de la militancia y de la conciencia progresista. Es decir, la palabra kirchnerista que conmueve.

El filósofo Zizek, en una nota – curiosamente – publicada en Clarin, dice que “el capitalismo es el auténtico problema”. Muy distinto, entonces, es el gesto de Cristina en el G20 al de Rafael Correa en la Cumbre Latinoamericana, retirándose frente a la presencia del Banco Mundial.
El desafío está en los límites y en la posibilidad – cierta y concreta, hoy, después de las elecciones de octubre – de superar las tensiones propias de una construcción peronista. En los proximos cuatro años el kirchnerismo encontrará su forma. Pero esa forma, aún, es tan abierta como una encrucijada. No se juzgará al kirchnerismo de la misma manera si el kirchnerismo se cristaliza, finalmente, en Scioli o si puede resolver el legado histórico. El kirchnerismo es el único actor político que puede, después de tantos intentos, dar ese giro dialéctico para salir, como dice Matías Roderio, de la biblioteca de Perón. Pero también puede no hacerlo. La salida del peronismo no está pensada aquí en términos antiperonistas sino, más bien, en una superación progresista. Porque la contradicción entre lo material y lo simbólico es la contradicción del peronismo. Y esa herencia está hoy atravesando la identidad kirchnerista.


1.11.11

Firicial

Hernán Ronsino.

“¿Qué es esto que veo? ¿Qué dibujo se dibuja delante del dibujo de mis ojos?”. Hay una voz desfasada. Una voz que habla desde las grietas de una Casa. Y habla dejando fluir una tensión de signos y exclamaciones. Habla con un ritmo, con el deseo voraz de alcanzar un ritmo. Un sonido atravesado por la conflictividad que constituye una lengua. La lengua creada en Firicial, la casa libro (GEL, 2011), la nueva novela de Elías Suárez, se teje sobre una tensión, sobre una búsqueda. Una Casa montada sobre cimientos que se revisan una y otra vez. Se trata de una sensibilidad en estado de desgarramiento. No importan los argumentos lineales, cartesianos. Aquí importa percibir, a partir de fragmentos, el mundo, la ruralidad de la Casa, con otro registro. Con un sonido propio: el viento, el ladrido de los perros, el tren. Elías Suárez convoca, así, de un modo inusual para los escritores jóvenes contemporáneos, a una profunda introspección del lector. Un lector que debe sumergirse en la profundidad de una lengua en crisis. Firicial, la casa libro funciona como un espejo que nos refleja, en definitiva, para indagarnos. Para indagar una forma de lector. Para indagar una forma de escritura. ¿En qué se convierte la literatura cuando olvida la tensión que está en sus orígenes, cuando olvida la complejidad que la funda? Esta pregunta atraviesa el texto y, a su vez, se convierte en su desafío. La novela propone, entonces, una aventura. La de bucear en el torbellino de una Casa; en el enigma de su historia; en los espectros que la constituyen y la rondan con palabras; en su memoria. Entrelazado con el efecto macedoniano y la interrogación por la forma gombrociana (“¿por qué caminos se llega a estos torcidos y anormales caminos?” se pregunta Gombrowicz en el epígrafe), el libro, con un ritmo vertiginoso y fluido, con un sonido propio, produce un efecto semejante – como dice Daniel Muchiut – al de recibir una trompada justa y final en el medio de la cara, en una noche helada. Ahí está su efecto político. Respirando, silencioso, como un animal desesperado, a punto de atacar y ser atacado, rodeando la Casa, atravesándola en la profundidad de la noche. Así, al acecho, queda el lector en la compleja selva del lenguaje que propone Suárez.

9.10.11

proyección

























Pre-estreno documental "Chivilcoy, la fundación de un pasado",
Viernes 14 de octubre, 19 hs, Centro Universitario de Chivilcoy.
http://www.youtube.com/watch?v=-BVWIpxjGfg

1.10.11

Una piedra que se escribe

En este punto ser joven funciona como una suerte de síndrome ventajoso y perecedero para un mundo que valora y conjuga la promesa. La juventud parece exigir recortes urgentes e irradiar proyectos que enmarquen a cada generación. Toda tropa de escritores nuevos llega y encuentra, sin quererlo, sus trincheras naturales listas... lo que sucede en el campo literario latinoamericano no es sólo una cuestión de juventud, pero ocurre que los que llegan siempre cuentan con luz artificial y acceso a una burbuja editorial en la que se corre el riesgo de engordar demasiado. No es que sea una norma, pero a veces los tiempos de ascenso y caída de un autor o de una supuesta generación son llamativamente cortos. Basta mirar hacia la generación del autodenominado crack mexicano.

Gran nota de Oliverio Coelho en Ñ: Los que llegan, los que están

20.9.11

25


La FIL Guadalajara presenta 25 formas de leer el continente. Autores cuyo talento se ha consolidado en sus países,
pero que aún son poco conocidos fuera de éstos
, 25 tesoros literarios a la espera de ser descubiertos.
http://www.fil.com.mx/25/

4.9.11

Sobre la lengua

Resuenan, allí, los ecos de una lengua erosionada. Una lengua que suprime los bordes de algunas palabras o altera letras. Entonces algunos nombres dichos oralmente son muy distintos a la forma en que aparecen escritos. Claro que la fidelidad a ese decir tiene sus limitaciones. Como también la negación de su potencia a partir de un puro sistema de reglas predominante. Por eso cuando me encuentro, en las pruebas de imprenta, con las anotaciones de la correctora, me enfrento a un dilema.
www.revistaenie.clarin.com

1.9.11

Esa mujer

Subrayo una frase que, estoy seguro, Hemingway toma de Clausewicz, pero no cita a Clausewicz: “La guerra es un acto de violencia que cometemos para compeler al adversario e imponerle nuestra voluntad”.
Escritores del mundo.

26.8.11

Santa Rosa

En el transcurso de este mes se publicaron dos novelas, Trampa de luz (Eterna Cadencia) de Matías Capelli y Pequeñas intenciones (Edhasa) de Jorge Consiglio, que, casualmente, trabajan teniendo como epicentro la presencia de la tormenta de Santa Rosa.
Revista Debate

15.8.11

En ciernes/ 2

En septiembre, el Número 2 de En ciernes/Epistolarias – Sumario

Editorial/ Especial Extranjero: Boverio-Ronsino-Russo- Guiñazú/ Carta al padre: Nicolás Lavagnino/ De viajeros: Miguel Vitagliano- Dardo Scavino/ Cartas sobre la mesa: Juan José Valle (presentadas y seleccionadas por Luciano Guiñazú)/ Polémica contemporánea: Tomás Abraham-Diego Tatián/ Misivas clásicas: Carlos Astrada (presentadas y seleccionadas por Guillermo David)/ Encrucijadas: Martín Cristal- Carlos Busqued/ Matías Rodeiro/Postales: Laura Meradi


Una poética de la educación

  por Hernán Ronsino. Byung Chul Han, el filósofo coreano, dice que toda narración crea comunidad. Que narrar teje una trama comunitaria. Pe...