27.8.08

Los medios

Los canales de noticias se han transformado en el mejor representante de la racionalidad típica de las madres sobreprotectoras: se obsesionan con el estado del tiempo, los accidentes de tránsito y la inseguridad. Están en estado de alerta.
Los canales de noticias no hacen otra cosa que multiplicar a través de la imagen televisiva la racionalidad de las madres sobreprotectoras: construyendo, sobre la base de dos conceptos claves: la obsesión y la amenza, la trama cotidiana de lo real.

20.8.08

Medios

Despues de la crisis politica generada por el conflicto con el campo, los medios se desplazaron, progresivamente, al eje tematico de la "inseguridad". La construccion de ese eje se da desde pequeños espacios que reproducen un saber masticado, de sentido comun como lo pueden hacer Susana Gimenez o Mirtha Legrand, construyendo el tópico o la agenda de los problemas de la argentina, a saber: la inflación y la inseguridad; presentándolos como datos dados, multiplicándolos en sus efectos desde una pantalla de TV. También los programas "serios" de política. Esto es lo importante, nos dicen. Esto es lo que pasa. Estas fueron las noticias. Esto es lo urgente. La maquinaria mediatica, monstruosa, necesita alimentarse. Si la semana pasada fue la inseguridad y los indices del Indec, esta semana esta organizada por los juicios a Grassi y Cromañon; los juegos olimpicos y Aerolineas Argentinas. La maquinaria mediatica necesita alimentarse. Necesita sangre de cualquier tipo y factor (desde la Tota Santillan hasta Moreno) para poder darle vida al negocio que la sostiene. Esa sangre construye, nos guste o no, un efecto de realidad, fabrica, ficciona, como dice Foucault, una realidad que se encarná en cada uno de los que reciben y retroalimentan esa trama mediatica.

25.7.08

100

Evaristo Cultural: Pertenecés a una generación de escritores a la que en reiteradas oportunidades se ha catalogado como frívola o no comprometida. Este fenómeno que se ha dado tanto aquí en Argentina como en otros países de América Latina no es exclusivo de esta región geográfica, Haruki Murakami o Banana Yoshimoto han sido acusados de lo mismo en Japón, a la vez que en EE.UU. y Europa no sólo se ha manifestado esto en tus congéneres sino que escritores hace tiempo consagrados se han reblandecido. ¿A qué lo atribuís? ¿Te hicieron alguna vez un reproche semejante? ¿Lo sentirías como un agravio? ¿Cuál es, a tu criterio, el compromiso social del escritor? ¿Existe tal compromiso? ¿O se trata simplemente del mismo compromiso que nos compete a todos en tanto seres humanos?
Juan Villoro: No sé si por fortuna o por desagracia nadie ha puesto el acento en mi posible frivolidad. Me molestaría caer en pecado de superficialidad tanto como me molestaría caer en pecado de solemnidad. La ligereza y el sentido del humor son virtudes que en contextos de pompa y circunstancia se vuelven sospechosos de ser frívolos. En todo caso, no veo el problema como un asunto específico de mi generación. No creo que Rodrigo Rey Rosa en Guatemala, Javier Marías en España, Horacio Castellanos Moya en El Salvador, Héctor Abad Faciolince en Colombia o Fabio Morábito en México califiquen como frívolos. Murakami es muy irregular; en su vertiente de "El pájaro que da la cuerda al mundo", "The Elephant vanishes" y "Hardboiled Wonderland" me parece estupendo; "Norwegian Wood", "South of the Border, North of the Sun" y "Spuntik Baby" me parecen cursis, facilonas y frívolas. Una división semejante se puede hacer con Paul Auster. En cambio, Philip Roth, Alice Munro, Ricardo Piglia, Peter Handke, Claudio Magris o J. M. Coetzee siguen adelante sin pasar por la frivolidad. No son consagrados reblandecidos. No creo que haya épocas o generaciones frívolas. La literatura es individual y cada quien lidia con ese tema como puede. En Argentina puedo mencionar a jóvenes con notable fibra narrativa: Oliverio Coelho, Patricio Pron, Hernán Ronsino. La frivolidad siempre flotará sobre la literatura y sobre autores fashion como Jay McInerney, pero nunca encontrará ahí su residencia permanente, para eso tiene a Hollywood y la televisión.
Entrevista a Juan Villoro en Evaristo Cultural: http://www.evaristocultural.com.ar/villoro.htm

21.7.08

Frontera

De noche las fronteras no se ven, dijo Schultz, en un rincón del salón del Munich de la Norte, frente a Krause y Calderón. Y después, inevitablemente, se hundió en la jarra de cerveza. Entonces Pajarito Lernú pensó en Walter Benjamin. Pajarito Lernú, que estaba solo, sentado junto al ventanal y contemplando los silos del molino y los colectivos quietos, de trompa, en las plataformas de la estación, escuchó lo que Schulz dijo, y pensó en Benjamin. Pensó en Benjamin: en el suicidio de Benjamin después de encontrarse con la frontera franco-española cerrada por los nazis, en esa madrugada del 26 de septiembre de 1940. Pajarito Lernú pensó en Walter Benjamin para refutar lo que había dicho Schultz. Eso de las fronteras. Pero prefirió seguir contemplando las figuras quietas en esa siesta de domingo: los silos llenos, los colectivos hundidos de trompa. Y también el silencio.

7.7.08

Un libro que se puede cantar



Un libro es lo desconocido, es la noche, dice Marguerite Duras, en Escribir. ¿Y qué es Escribir? Esa pregunta encierra dos respuestas. La doble respuesta uno la encuentra leyendo este hermoso ensayo autobiográfico compuesto por cinco textos de la escritora nacida en Indochina en 1904 y que falleció en 1996.
En el primero, Escribir, la autora repasa su experiencia con la escritura, repasa los libros que ha escrito, entre otros El amante (novela que luego se llevó al cine de la mano de Jean-Jacques Annaud) y El vicecónsul, por ejemplo. Desde su casa, nos cuenta la experiencia de vida, digamos así, el arriesgado viaje que supone la escritura: todo ese proceso incierto. Un escritor, dice, es algo extraño, es una contradicción, y también un sinsentido. Escribir, dice, es intentar saber qué escribiríamos si escribiésemos.
La muerte del joven aviador inglés es el segundo texto que compone el libro. El libro está dedicado, justamente, a la memoria de W. J. Cliffe, el aviador muerto en Vauville. El último día de la guerra, el niño, como lo llama Duras, ese chico aventurero quiso responder con su avión a los ataques nazis, y allí quedó, entre las ramas en el bosque de Vauville. Esa noche todo el pueblo marchó con antorchas para enterrarlo, debajo de una placa de granito negro. Duras resalta, obsesivamente, a lo largo del relato, esa escena: lo que hay debajo de la placa de granito negro. Era el último día de la guerra.
A pesar de esta obsesión de Duras por la muerte, este es un libro que se puede cantar. Hay música en el lenguaje. Está escrito con un fraseo corto. Los sonidos salen, guturales, entre los pliegues de las frases. Frases cortas. Que resplandecen en su pronunciación. Marguerite Duras nos abastece de sonidos: la boca queda saciada. Hay una respiración erótica en el desplazamiento de la palabra. La respiración del texto de Duras, se parece a un jadeo. Que una mujer escriba es, de por sí, algo atractivo, pero si esa mujer es Marguerite Duras, entonces, estamos hablando de un placer que pocas veces se encuentra en la literatura.

29.6.08

La panadera

La señora que atiende la panadería en la esquina de mi casa, en el barrio de Villa Crespo, viaja, todos los días, salvo un franco que tiene por semana, desde Ezpeleta. Ezpeleta queda en la provincia, yendo para La Plata. Sale a las cinco y media de la mañana. Toma un colectivo que la deja en la estación de Ezpeleta. Después viaja en tren. En la línea Roca, con lo que eso significa: demoras, suspensión de los servicios, inseguridad. Llega a Constitución. Toma un subte, combina con la línea B. Y, después de casi hora y veinte de viaje, si las combinaciones se dan a tiempo, llega a la panadería donde despacha el pan.
La señora que atiende la panadería en la esquina de mi casa está casada con un hombre que trabaja en una municipalidad del conurbano. Tienen tres hijos. La hija mayor cuida a los hermanitos y los lleva a la escuela cuando los padres se van a trabajar. La hija mayor abandonó el polimodal porque había quedado embarazada. Pero después el embarazo lo perdió. Y a la escuela no volvió más. Tampoco trabaja.
La señora que atiende la panadería en la esquina de mi casa trabaja hasta las ocho de la noche. Hora en la que regresa a su casa de Ezpeleta. Eso quiere decir que recorre el camino inverso: toma el subte, combina en 9 de Julio. Llega a Constitución, si tiene suerte agarra el tren de “y 35”. En Ezpeleta espera el colectivo. Y cerca de las diez está, otra vez, en su casa. Para preparar la cena.
La señora que atiende la panadería lee libros en el viaje. Me dice que le encanta leer. Que le hubiera gustado haber podido estudiar una carrera. Se le iluminan los ojos cuando me habla de ese sueño quebrado, incrustado en el corazón: la señora que atiende la panadería ayer a la tarde se puso a llorar cuando me contaba que ese sueño que tiene incrustado en el corazón, su hija tampoco lo puede hacer realidad. “Está perdida”, me dice.
La señora que atiende la panadería cobra 900 pesos por mes. Está en negro. Gasta en traslados cerca de 200 pesos. Con el sueldo del marido, apenas, llegan a los 2000 pesos. Casi la mitad de esos 2000 pesos se van en el alquiler de casita de Ezpeleta. Ella nunca, me dice, se queja. Para qué, me dice, lo único que ganás es hacerte mala sangre.
La historia de la señora que atiende la panadería en la esquina de mi casa se parece a la mayoría de las historias de las personas que viajan, en hora pico, por Buenos Aires, como si fueran una masa informe, anónima. Así viajan. Pero esa masa tiene nombres y apellidos, esa masa tiene una historia y un sufrimiento.
Será mejor que en Argentina, de una vez por todas, las cosas dejen de estar patas para arriba: los que tienen rentas extraordinarias paralizan un país durante más de cien días. Será mejor que, de una vez por todas, los que tienen la panza y los bolsillos llenos (políticos y patrones) comiencen a entender esto.Para dejar de vivir en un país obsceno: atravesado por la injusticia y la inmoralidad.

11.6.08

Formas de mentir

–¿Siente que se miente mucho en la televisión?
–Hay un canal de noticias que transmite 24 horas, e innecesariamente ocurre que en algún punto llega el énfasis. Si salimos mañana y hacemos notas solamente a kiosqueros asaltados, el pueblo argentino va a creer que estamos ante una epidemia de kiosqueros asaltados, y solamente porque lo hemos enfatizado. ¿Cuántos kiosqueros asaltan por día? ¿Treinta? Si los ponés a los treinta uno atrás del otro y además lo hacés muchas veces por día, que es lo que sucede, al cabo de un tiempo la gente no va a creer que haya otra cosa que kiosqueros asaltados. Y eso es una forma de mentir. La gente ni siquiera escucha lo que le explica el editorialista de TN o C5N, escucha lo que explica el tipo que pasaba por ahí. Editorializa el tipo que estaba parado en la esquina, y cualquiera transmite su pensamiento por la tele; entonces la gente empieza a pensar no como Martínez Estrada o Jauretche, sino como el tipo que estaba parado en la esquina. Los tipos parados en la esquina y los hinchas son los mentores ideológicos del pensamiento mediático actual, es así.
Entrevista a Dolina en Critica.
http://www.criticadigital.com/impresa/index.php?secc=nota&nid=5993

17.5.08

editores

Seis editores en busca de un autor
Llegaron a Buenos Aires desde distintas partes del mundo invitados por la fundación TyPA, con el fin de traducir obra argentina
www.adncultura.com.ar

14.5.08

Cuatro Ficciones en La Plata

La "joven guardia" literaria llega al Malvinas. El centro cultural de 51 entre 19 y 20 lanzó una serie de charlas de la que participarán referentes de la actividad locales y nacionales. "La idea es instalar un ámbito para hablar de libros que perdure en el tiempo" explica Oscar Jalil, director del espacio municipal: "cada mes va a tener un eje temático; así como en mayo les toca a los nuevos autores, en junio será la poesía, y en julio la novela negra". El próximo jueves a las 19,30, los panelistas del ciclo bautizado "Cuatro Ficciones (libros, charlas, debates, escritores)" serán Flavio Mogetta, Mariana Enríquez, Samanta Schewblin y Hernán Ronsino; el 22, dirán lo suyo Oliverio Coelho, Mariana Mariasch, Hernán Vanoli y Eric Schierloh; y el 29, Facundo Báñez, Pablo Toledo, Juan Incardona y Fernando Alfán.
Publicado en El día:
http://www.eldia.com.ar/edis/20080509/joven15.htm

29.4.08

Un tornado

“El rock es un pensamiento crítico bailado” dicen que dijo alguna vez el Indio Solari, puede entonces que La descomposición sea también un pensamiento crítico que arremete, como un tornado, con la violencia de la ficción.
Leer más: http://www.no-retornable.com.ar/resenias/024.html
Revista de Cultura No Retornable (Abril de 2008)

Dossier Saer

Revista de Cultura No Retornable (Abril de 2008)
http://www.no-retornable.com.ar/dossiers/0101.html

Una poética de la educación

  por Hernán Ronsino. Byung Chul Han, el filósofo coreano, dice que toda narración crea comunidad. Que narrar teje una trama comunitaria. Pe...