23.5.07
Lobo hambriento
La boca de Abrasiam se parece a la de un lobo hambriento.Nunca vi a un lobo hambriento, pero puedo pensar, ahora, en la boca de Abrasiam como si fuera la boca de un lobo.Me mira fijo, a los ojos.Está, como quien dice, más caliente que una pava.Es bajo, Abrasiam. Morrudo. Y tiene un manojo de venas derramadas en los ojos. Abrasiam tampoco vio lobos hambrientos: porque nació en la otra cuadra, y, toda su vida, la vivió encerrado en este pedazo de tierra, vendiendo ropa usada. Por decir una zona: del monte Pomaré hasta la escuela 2; y de la plaza principal hasta El recreo. Eso quiere decir que Abrasiam nunca vio la boca de un lobo hambriento.Entonces me doy cuenta que puedo imaginar la boca de un lobo sin haber visto nunca en la vida a un lobo.Esa idea me produce una extraña tranquilidad. Mientras Abrasiam sigue mirándome a los ojos, prepotente, más caliente que una pava, esperando, además, mi respuesta, para desatar, de una vez por todas, su esperada – algunos dicen: justa - venganza.
19.5.07
Sobre Céline
Número 16 14/5/2007. 666 palabras .El máximo dolor posible .La felicidad sería... .Sobre Céline .No (décimo sexta entrega) Leer Newsletter
13.4.07
En viaje
Un viaje inesperado. Pienso, por ejemplo, que ayer a esta hora viajaba amontonado en el Subte. Y ahora estoy acá, en un rincón de una estación de servicio, a cinco kilómetros de San Pedro. Es la primera vez en mi vida que estoy, pongamos, a cinco kilómetros de San Pedro. Y en esta estación de servicio, semiabandonada, que me hace acordar a algun cuento de Soriano. Es así. Pero hay internet. Mientras le cambian la rueda al micro, allá, abajo de unos árboles, y mientras el sol se va desgastando, y el aire del río nos vuelve indefensos y frágiles; mientras sucede lo impensado (que ese micro pinche una rueda), entonces, yo escribo, a cinco kilómetros de San Pedro, esta frase: caminar, sereno, entre la frondosa humanidad, sin dejar de ser, sin quedar atrapado en la gigante sombra.
6.4.07
El más infeliz de los recién llegados
En cuanto he llegado a Nathal, me pregunto qué se me ha perdido en Nathal, en cuanto he llegado a Viena, me pregunto qué se me ha perdido en Viena. Como el noventa por ciento de los hombres, en el fondo quiero estar siempre donde no estoy, allá de donde acabo de huir. Esa fatalidad ha empeorado en los últimos años en lugar de mejorar, y con intervalos cada vez más cortos voy a Viena y vuelvo otra vez a Nathal y desde Nathal a alguna gran ciudad, a Venecia o a Roma, y otra vez de vuelta, a Praga y otra vez de vuelta. Y la verdad es que sólo sentado en el coche, entre el lugar que acabo de dejar y el otro al que me dirijo, soy feliz, sólo en el auto y en el viaje soy feliz, soy el más infeliz de los recién llegados que puede imaginarse, llegue a donde llegue, en cuanto llego, soy infeliz. Soy de esas personas que, en el fondo, no soportan ningún lugar del mundo y sólo son felices entre los lugares de donde se marchan o a los que va.
Thomas Bernhard
El sobrino de Wittgenstein
Thomas Bernhard
El sobrino de Wittgenstein
5.4.07
31.3.07
23.3.07
1984
Obviamente, el horror en 1984 es una figura que sólo alcanza su sentido fuera del libro, en la realidad histórica que lo contiene parcial y no totalmente. Un sentido figurado: el mundo podría llegar a ser como el de 1984, puesto que ya lo es en algunas de sus facetas. Por eso Orwell puede saltar del realismo a la alegoría, a la figura total; no cree, ni tampoco busca que el lector crea que el mundo va a llegar a ser el de 1984, pero al proyectar ficticiamente el horror a sus últimas consecuencias, nos sitúa frente a nuestra responsabilidad, y esa responsabilidad supone la esperanza; es ésta quien hace entrar en acción a la responsabilidad que lleva a la lucha para impedir que 1984 pueda cumplirse en cualquier otro año del siglo.
Julio Cortázar.
Febrero de 1984.
Julio Cortázar.
Febrero de 1984.
22.3.07
Walsh
El domingo se cumplen 30 años del asesinato de Rodolfo Walsh. Con la muerte de Walsh, según Viñas, muere la figura del intelectual heterodoxo en la Argentina.
Mucho más que un escritor
Suplemento Cultura La voz del interior.
Mucho más que un escritor
Suplemento Cultura La voz del interior.
6.3.07
Gran hermano
Todo el mundo habla de Gran hermano. Se habla en la radio, en los diarios, se habla en los noticieros de la tele. Todo el mundo habla de Gran hermano.
El programa fue emitido por primera vez en Argentina en el 2001. Se sucedieron dos ediciones, hasta el año 2002. En enero de 2007, se vuelve a emitir el formato, que también en todo el mundo es un éxito.
Pero me quiero detener en este detalle de los años de emisión.
Hoy, las clases medias se han recuperado, en comparación con la crisis del 2001: han recuperado su capacidad de compra; también lo han hecho las clases populares. El índice de desempleo bajó, en los últimos años, considerablemente. Pero la brecha de la desigualdad continúa férrea, incluso creciendo, concentrando la riqueza en pocas manos.
Entonces si hay una recuperación material, de los ingresos, de la capacidad de consumo de las clases populares y medias, la amenaza de perder esa recuperación va tomando la forma, inevitable, del pánico. Una de las mejores estrategias que se puede tejer para defender esa recuperación material ( después de la pérdida profunda del 2001), es la de controlar al otro, por ejemplo, a través de la mirada.
El éxito de este programa, más allá de la perversión y el voyerismo, puede pensarse como una eficaz forma de control que toma el pánico, ante la amenaza de perder lo que se ha conseguido (aunque eso que se haya conseguido sea una mísera migaja). La tranquilidad económica permite aguzar la mirada, defensiva, hacia el otro. Por eso, quizá, se entienda que no sea casual que el programa Gran hermano no fuera emitido entre el 2002 y el 2006, los años de plena crisis y lenta recuperación de la Argentina. Después del Estallido del 2001, el otro éramos todos: “piquete y cacerola, la lucha es una sola”. La culpa era solo del poder político, y se gritaba: “que se vayan todos”. El programa Gran hermano, entonces, después de la recuperación material de los sectores populares y medios, vendría a condensar, entre otras cosas, otro mecanismo, disperso en la sociedad real, que sirve como defensa de la propiedad privada.
El programa fue emitido por primera vez en Argentina en el 2001. Se sucedieron dos ediciones, hasta el año 2002. En enero de 2007, se vuelve a emitir el formato, que también en todo el mundo es un éxito.
Pero me quiero detener en este detalle de los años de emisión.
Hoy, las clases medias se han recuperado, en comparación con la crisis del 2001: han recuperado su capacidad de compra; también lo han hecho las clases populares. El índice de desempleo bajó, en los últimos años, considerablemente. Pero la brecha de la desigualdad continúa férrea, incluso creciendo, concentrando la riqueza en pocas manos.
Entonces si hay una recuperación material, de los ingresos, de la capacidad de consumo de las clases populares y medias, la amenaza de perder esa recuperación va tomando la forma, inevitable, del pánico. Una de las mejores estrategias que se puede tejer para defender esa recuperación material ( después de la pérdida profunda del 2001), es la de controlar al otro, por ejemplo, a través de la mirada.
El éxito de este programa, más allá de la perversión y el voyerismo, puede pensarse como una eficaz forma de control que toma el pánico, ante la amenaza de perder lo que se ha conseguido (aunque eso que se haya conseguido sea una mísera migaja). La tranquilidad económica permite aguzar la mirada, defensiva, hacia el otro. Por eso, quizá, se entienda que no sea casual que el programa Gran hermano no fuera emitido entre el 2002 y el 2006, los años de plena crisis y lenta recuperación de la Argentina. Después del Estallido del 2001, el otro éramos todos: “piquete y cacerola, la lucha es una sola”. La culpa era solo del poder político, y se gritaba: “que se vayan todos”. El programa Gran hermano, entonces, después de la recuperación material de los sectores populares y medios, vendría a condensar, entre otras cosas, otro mecanismo, disperso en la sociedad real, que sirve como defensa de la propiedad privada.
18.2.07
El que dijo basta
El que seguro no leyó a Lipovesky. El que no se sabía si había sido boleta, porque andaba metido en algo. El que llegó tarde y se mantuvo, en un rincón, calladito, escuchando las boludeces que sus ex compañeros decían, a lo largo de la noche, y de forma sistemática para divertirse, (Con la democracia se come se cura y se educa; Patria sí, colonia no): ése, en un momento, golpeó la mesa, provocó un silencio espeso, y dijo que hay cosas con las que no se puede joder. Dijo, el tipo que no había leído a Lipovesky y que zafó de ser boleta porque casi seguro estaba metido en algo: basta, basta de boludeces. Dijo basta, el tipo. Dijo, entonces, algo contundente.
Se trata del segundo monólogo de los 4 Jinetes Apocalípticos, de José Pablo Feinmann, representados de forma impecable por Mauricio Dayub, y reestrenados esta semana en el Multiteatro.
El entretenimiento irónico crece, se desparrama, amorfo, desde hace unos años en la sociedad global: lo va ganando Todo. Dice, ese discurso, por ejemplo, que las ideologías han muerto. Da la sensación que se hace cada vez más difícil ponerle un freno. Decir con contundencia algo. Por ejemplo: decir basta. Y que ese grito tenga consecuencias concretas. E impedir que esa contundencia sea devorada, luego, inevitable, por la masa amorfa, viscosa de la ironía entretenida, que le va quitando, desactivando cualquier consecuencia, cualquier efecto, por ejemplo, político que entrañe el grito contundente.
Por eso, en la obra, al que dijo basta lo dejan solo, será el "gil" al que le harán pagar la cuenta.
Se trata del segundo monólogo de los 4 Jinetes Apocalípticos, de José Pablo Feinmann, representados de forma impecable por Mauricio Dayub, y reestrenados esta semana en el Multiteatro.
El entretenimiento irónico crece, se desparrama, amorfo, desde hace unos años en la sociedad global: lo va ganando Todo. Dice, ese discurso, por ejemplo, que las ideologías han muerto. Da la sensación que se hace cada vez más difícil ponerle un freno. Decir con contundencia algo. Por ejemplo: decir basta. Y que ese grito tenga consecuencias concretas. E impedir que esa contundencia sea devorada, luego, inevitable, por la masa amorfa, viscosa de la ironía entretenida, que le va quitando, desactivando cualquier consecuencia, cualquier efecto, por ejemplo, político que entrañe el grito contundente.
Por eso, en la obra, al que dijo basta lo dejan solo, será el "gil" al que le harán pagar la cuenta.
1.2.07
Y el tiempo no para
Algo comienza para terminar: la aventura no admite añadidos; sólo cobra sentido con su muerte. Hacia esta muerte, que acaso sea también la mía, me veo arrastrado irremisiblemente. Cada instante aparece para traer los siguientes. Me aferro a cada instante con toda el alma; sé que es único, irremplazable, y sin embargo, no movería un dedo para impedir su aniquilación. El último minuto que paso – en Berlín, en Londres – en brazos de una mujer conocida la antevíspera – minuto que amo apasionadamente, mujer que estoy a punto de amar – terminará, lo sé. En seguida partiré a otro país. Nunca recuperaré esta mujer, ni esta noche. Me inclino sobre cada segundo, trato de agotarlo; no dejo nada sin captar, sin fijar para siempre en mí, nada, ni la ternura fugitiva de esos hermosos ojos, ni los ruidos de la calle, ni la falsa claridad del alba; y sin embargo, el minuto transcurre y no lo retengo; me gusta que pase.
J. P. Sartre.
J. P. Sartre.
21.12.06
Del Estallido a la Felicidad
En las puertas del mismo local, pero con cinco años de diferencia, el relieve de dos postales.
Antes, en la calurosa noche del 20 de diciembre, el local de articulos del hogar estaba amurallado, y en la esquina ardían cubiertas y se escuchaban los estruendos de las cacerolas.
Anoche, en las puertas de ese mismo local, luminoso, ahora, adornado para la navidad, dos camiones descargaban electrodomésticos que, sin dudas, satisfacen, llenan, realizan, a los gritos estruendosos de la cada vez más lejana noche calurosa.
Antes, en la calurosa noche del 20 de diciembre, el local de articulos del hogar estaba amurallado, y en la esquina ardían cubiertas y se escuchaban los estruendos de las cacerolas.
Anoche, en las puertas de ese mismo local, luminoso, ahora, adornado para la navidad, dos camiones descargaban electrodomésticos que, sin dudas, satisfacen, llenan, realizan, a los gritos estruendosos de la cada vez más lejana noche calurosa.
12.12.06
La mujer habitada
Creía que esa chica había muerto en un accidente. Según decían, un 60 la había atropellado cerca de Constitución, mientras iba en bicicleta.
Esto fue hace un año. Era estudiante de Bellas Artes. Me la describieron. Pensé en ella. Me angustié. No lo podía creer.
Pero hoy, es la segunda vez que la veo en el subte, leyendo La mujer habitada (un libro que ella me había recomendado con cierto entusiasmo); hoy es la segunda vez que la veo con una vincha azul y un vestido floreado; sosteniéndolo, al libro que me había recomendado con cierto entusiasmo, con unas manos, apenas, manchadas con óleo rojo.
Las dos veces, bajó en Carlos Gardel.
Esto fue hace un año. Era estudiante de Bellas Artes. Me la describieron. Pensé en ella. Me angustié. No lo podía creer.
Pero hoy, es la segunda vez que la veo en el subte, leyendo La mujer habitada (un libro que ella me había recomendado con cierto entusiasmo); hoy es la segunda vez que la veo con una vincha azul y un vestido floreado; sosteniéndolo, al libro que me había recomendado con cierto entusiasmo, con unas manos, apenas, manchadas con óleo rojo.
Las dos veces, bajó en Carlos Gardel.
1.12.06
Exclusión
La muestra Exclusión, de Guido Chouela se puede visitar en el CCC.
Una de las fotografías presenta a un bife con la forma del mapa argentino, delante del bife hay un código de barras, y junto al bife, estos datos: “Población 36.000.000/// Producción anual de alimentos para 262.000.000/// Habitantes con insuficiencia alimentaria 14.500.000”.
Una de las fotografías presenta a un bife con la forma del mapa argentino, delante del bife hay un código de barras, y junto al bife, estos datos: “Población 36.000.000/// Producción anual de alimentos para 262.000.000/// Habitantes con insuficiencia alimentaria 14.500.000”.
28.11.06
Orquesta Típica
Ha pasado el suficiente tiempo como para que los que nacimos, más o menos, hace treinta años, y no crecimos con el murmullo del tango, de fondo, (re) descubramos a las orquestas típicas de los años 40 y 50. Ha pasado el suficiente tiempo como para que no tengamos que renegar de esa música. Y al zambullirnos, entonces, en Podestá, Di Sarli, Darienzo, Miguel Caló, nos encontraremos con la auténtica dimensión musical de estas orquestas, que tenían un anclaje profundamente popular y, además, un valor artístico notable.
21.11.06
Los entretenidos
La televisión, el fútbol, y ciertas prácticas políticas, ligadas con el clientelismo, son las bases que sostienen a la sociedad del entretenimiento, que produce, claro, sujetos entretenidos.
Un sujeto entretenido puede convivir y soportar o acostumbrarse, a circular en una sociedad con altos índices de pobreza, de desempleo, y desigualdad social.
Pero, el sujeto entretenido, se indigna, por ejemplo, si un fin de semana se suspende el fútbol. No puede permitir algo semejante. Tambien participa compulsivamente de las votaciones virtuales y de los debates del reality show televisivo del momento. Y forma parte, además, de cualquiera de las esferas de la estructura política clientelar.
La sociedad del entretenimiento se vuelve, entonces, al producir sujetos entretenidos, una forma de legitimar un modelo social y político profundamente desigual e injusto.
Un sujeto entretenido puede convivir y soportar o acostumbrarse, a circular en una sociedad con altos índices de pobreza, de desempleo, y desigualdad social.
Pero, el sujeto entretenido, se indigna, por ejemplo, si un fin de semana se suspende el fútbol. No puede permitir algo semejante. Tambien participa compulsivamente de las votaciones virtuales y de los debates del reality show televisivo del momento. Y forma parte, además, de cualquiera de las esferas de la estructura política clientelar.
La sociedad del entretenimiento se vuelve, entonces, al producir sujetos entretenidos, una forma de legitimar un modelo social y político profundamente desigual e injusto.
14.11.06
Puerto Apache

La vida se organiza a veces, sin que uno se dé cuenta, por un camino diferente del que llevaba.
Si pasa eso no se puede estar en Babia. Hay que seguirle el tren de vida a la vida. No es lo mismo que una mujer. Pero es casi lo mismo. La vida de vez en cuando tiene un tren de vida caro. A veces no alcanza la plata ni para los peajes. Pero es así. Son leyes. Puntos a los que se llega. Encrucijadas, diría Ángela, la prima de mi vieja, una mina triste, una buena mina, una mujer sin futuro. No todos los días se conoce a alguien sin futuro. Hay gente para la que ni siquiera la muerte es un futuro. Esto lo aprendí hace poco. Uno cree por ejemplo que un croto no tiene futuro. Cuidado. Por ahí tiene más futuro que vos. No tener futuro es otra cosa. Hay ricos que no tienen futuro. La guita no es el remedio para eso. Lo único que hace, la guita, es disimular el problema. Un punto con guita puede hacerte creer que tiene futuro. A veces parece que el futuro se puede comprar, como una cara nueva, una 4x4, o un viaje a las antípodas.
-¿Dónde quedan las antípodas? – me pregunta Cúper.
Puerto Apache.
Juan Martini.
8.11.06
La luna y las fogatas
Maurice Blanchot en Faux – paus, dice: “una novela lograda existe no como suma de ideas o de tesis, sino a la manera de una cosa sensible, y de una cosa en movimiento que se trata de percibir en su desarrollo temporal, a cuyo ritmo hay que adaptarse y que deja en el recuerdo no un conjunto de ideas, sino más bien el emblema y el monograma de esas ideas”. La luna y las fogatas de Pavese, sin dudas, es un ejemplo de este tipo de novela. Pavese hace invisible al lenguaje, y abre, a partir de esta invisibilidad, la percepción del mundo vivido: allí respira la experiencia del mundo vivido. El olor de las fogatas, por ejemplo, en alguna noche piamontesa, a orillas de un manso Belbo. Y las luces de Canelli, resplandecientes, como inalcanzables, bajo una luna cercada de oscuridad.
1.11.06
I Encuentro de Narradores y Poetas
La revista literaria Fledermaus organiza el I Encuentro de Narradores y Poetas en Chivilcoy, provincia de Buenos Aires.
El programa completo se puede conocer aquí:
I Encuentro de Narradores y Poetas Organiza: Revi...
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