
Entrevista: literatura con antecedentes

Sumario:
Editorial/ Especial Extranjero: Alejandro Boverio- Hernán Ronsino- Sebastián Russo- Luciano Guiñazú/ Carta al padre: Nicolás Lavagnino/ De viajeros: Miguel Vitagliano- Dardo Scavino/ Cartas sobre la mesa: Juan José Valle (presentadas y seleccionadas por Luciano Guiñazú)/ Polémica contemporánea: Tomás Abraham-Diego Tatián/ Misivas clásicas: Carlos Astrada (presentadas y seleccionadas por Guillermo David)/ Encrucijadas: Martín Cristal- Carlos Busqued/ Matías Rodeiro
"¿Quién?, piensa Polo, mientras la humedad le va entrando, definitiva, en las alpargatas negras. ¿Schultz o ellos? Cachila sigue adelante. Cachila, en el pastizal, se transforma. Se vuelve, cree él, un soldado en medio de la selva. La humedad, después de la tormenta, enrarece el aire. ¿Quién?, murmura Polo, que siente en la planta de los pies una suavidad que le recuerda las noches de pesca en el Salado".
Fragmento de Caballo (La propia cartonera, Montevideo, 2011).

Por Hernán Ronsino.
¿Cuánto de peronismo hay en la construcción, en el armado del kirchnerismo? ¿Cuáles son sus límites? ¿Cuál será la forma histórica que tomará, finalmente, en los proximos cuatro años el gobierno de Cristina?
Octubre fue un mes cargado de referencias simbólicas para el movimiento popular y nacional. El 17 de octubre, las elecciones presidenciales con un triunfo histórico de la presidenta, el primer aniversario de la muerte de Kirchner y la condena a los genocidas de la ESMA, a los asesinos entre otros, de Rodolfo Walsh.
Uno de los ejes centrales del kirchnerismo es la intervención política sobre el plano simbólico del campo nacional y popular. El kirchnerismo ha sabido recuperar, restañando las heridas abiertas por la dictadura y profundizadas, luego, por el menemismo, un discurso, una palabra política y la consolidación, a su vez, de una memoria. En ese lenguaje simbólico está la gran potencia progresista del kirchnerismo. Pero, sobre ese efecto simbólico, que supone también una ampliación de ciudadanía, funciona una base material que – si bien ha restituido el circuito productivo, recuperando a los sujetos que el capitalismo necesita – tiene una lógica mucho más moderada que el discurso simbólico.
Por lo tanto, pensar en la herencia del peronismo es pensar en los límites del kirchnerismo. La trama que sostiene al movimiento está tejida materialmente, en las provincias, por liderazgos conservadores: Gioja, Soria, Insfrán, Scioli. Y, por otro lado, hay un discurso emitido por el liderazgo de Kirchner, primero, y de Cristina después, que recupera ciertas tradiciones nacionales y populares, ciertos espectros progresistas. Esta construcción es, primero, la herencia del peronismo, y, sin dudas, el gran desafío del kirchnerismo para repensar sus límites.
Desde hace unos meses se escuchan discursos, palabras que tienden a ubicar, a poner en su lugar los entusiasmos progresistas. Cristina, por ejemplo, hace unas semanas dijo: “Yo nunca pretendí ser revolucionaria, siempre fui peronista”. En la reunión del G20, con una libertad inusual y conmovedora en sus palabras para decirles a los líderes del mundo que han fracasado por no saber resolver la crisis financiera mundial, Cristina dejó expuesta la contradicción que define al kirchnerismo y que, a su vez, lo sigue haciendo funcionar en la matriz peronista: “Hay que volver al capitalismo en serio”. Allí, en esa tensión del discurso en el G20, en la potencia simbólica, en la libertad para decirles a los lideres del mundo que han fracasado, por un lado, y, por otro, en la expresión – que generó, incluso, dudas antes de ser manifestadas en la conciencia de la presidenta, “quien me viera hoy en mis tiempos de universitaria hablando de volver al capitalismo en serio” – que el capitalismo está desbocado y hay que volver a un sistema de producción y de consumo. Allí está la tensión entre la base material, moderada, y el discurso, la palabra que recupera la vitalidad de la militancia y de la conciencia progresista. Es decir, la palabra kirchnerista que conmueve.
El filósofo Zizek, en una nota – curiosamente – publicada en Clarin, dice que “el capitalismo es el auténtico problema”. Muy distinto, entonces, es el gesto de Cristina en el G20 al de Rafael Correa en la Cumbre Latinoamericana, retirándose frente a la presencia del Banco Mundial.
El desafío está en los límites y en la posibilidad – cierta y concreta, hoy, después de las elecciones de octubre – de superar las tensiones propias de una construcción peronista. En los proximos cuatro años el kirchnerismo encontrará su forma. Pero esa forma, aún, es tan abierta como una encrucijada. No se juzgará al kirchnerismo de la misma manera si el kirchnerismo se cristaliza, finalmente, en Scioli o si puede resolver el legado histórico. El kirchnerismo es el único actor político que puede, después de tantos intentos, dar ese giro dialéctico para salir, como dice Matías Roderio, de la biblioteca de Perón. Pero también puede no hacerlo. La salida del peronismo no está pensada aquí en términos antiperonistas sino, más bien, en una superación progresista. Porque la contradicción entre lo material y lo simbólico es la contradicción del peronismo. Y esa herencia está hoy atravesando la identidad kirchnerista.

Hernán Ronsino.
“¿Qué es esto que veo? ¿Qué dibujo se dibuja delante del dibujo de mis ojos?”. Hay una voz desfasada. Una voz que habla desde las grietas de una Casa. Y habla dejando fluir una tensión de signos y exclamaciones. Habla con un ritmo, con el deseo voraz de alcanzar un ritmo. Un sonido atravesado por la conflictividad que constituye una lengua. La lengua creada en Firicial, la casa libro (GEL, 2011), la nueva novela de Elías Suárez, se teje sobre una tensión, sobre una búsqueda. Una Casa montada sobre cimientos que se revisan una y otra vez. Se trata de una sensibilidad en estado de desgarramiento. No importan los argumentos lineales, cartesianos. Aquí importa percibir, a partir de fragmentos, el mundo, la ruralidad de la Casa, con otro registro. Con un sonido propio: el viento, el ladrido de los perros, el tren. Elías Suárez convoca, así, de un modo inusual para los escritores jóvenes contemporáneos, a una profunda introspección del lector. Un lector que debe sumergirse en la profundidad de una lengua en crisis. Firicial, la casa libro funciona como un espejo que nos refleja, en definitiva, para indagarnos. Para indagar una forma de lector. Para indagar una forma de escritura. ¿En qué se convierte la literatura cuando olvida la tensión que está en sus orígenes, cuando olvida la complejidad que la funda? Esta pregunta atraviesa el texto y, a su vez, se convierte en su desafío. La novela propone, entonces, una aventura. La de bucear en el torbellino de una Casa; en el enigma de su historia; en los espectros que la constituyen y la rondan con palabras; en su memoria. Entrelazado con el efecto macedoniano y la interrogación por la forma gombrociana (“¿por qué caminos se llega a estos torcidos y anormales caminos?” se pregunta Gombrowicz en el epígrafe), el libro, con un ritmo vertiginoso y fluido, con un sonido propio, produce un efecto semejante – como dice Daniel Muchiut – al de recibir una trompada justa y final en el medio de la cara, en una noche helada. Ahí está su efecto político. Respirando, silencioso, como un animal desesperado, a punto de atacar y ser atacado, rodeando la Casa, atravesándola en la profundidad de la noche. Así, al acecho, queda el lector en la compleja selva del lenguaje que propone Suárez.http://www.youtube.com/watch?v=-BVWIpxjGfg

Editorial/ Especial Extranjero: Boverio-Ronsino-Russo- Guiñazú/ Carta al padre: Nicolás Lavagnino/ De viajeros: Miguel Vitagliano- Dardo Scavino/ Cartas sobre la mesa: Juan José Valle (presentadas y seleccionadas por Luciano Guiñazú)/ Polémica contemporánea: Tomás Abraham-Diego Tatián/ Misivas clásicas: Carlos Astrada (presentadas y seleccionadas por Guillermo David)/ Encrucijadas: Martín Cristal- Carlos Busqued/ Matías Rodeiro/Postales: Laura Meradi
Trailer del documental "Chivilcoy, la fundación de un pasado"
http://www.youtube.com/watch?v=-BVWIpxjGfg
Esto lo dice Blanchot. Si hay una obra que puede responder con contundencia a esa definición de Blanchot, ésa es la obra de Juan José Saer. La obra de Saer puede ser pensada, entonces, como una cosa sensible, en movimiento. Que deja huellas, marcas que perduran suspendidas en la memoria del lector.
Hay dos momentos que atraviesan esa definicion de Blanchot. Dos momentos que, a su vez, son los dos grandes efectos que produce la obra de Saer. Es decir, el monograma saeriano: la exploración perceptiva del mundo y su relación con lo político.
Como plantea en sus diálogos con Piglia, Saer persigue construir un universo narrativo que suceda como un poema, y ese suceder que lo atraviesa todo, ritmo, fraseo desaparramado en la página, se parece a un río. Hay, como en el universo de Juan L., un río que lo atraviesa todo. Por eso la obra de Saer tiene lo que plantea Blanchot, es decir, se trata de una cosa sensible, en movimiento, como un río, o un poema, a cuyo ritmo temporal hay que adaptarse. Se trata, en definitiva, de un pulso narrativo que tiene su propia respiración. Su propia manera de percibir el mundo. [Seguir leyendo]
La percepción y la política: una lectura que contrasta Responso de Saer con La Ribera de Wernicke. Texto leído el 28 de junio de 2011 en “Lo Imborrable: Jornadas sobre Saer” en la Biblioteca Nacional.
Número 1
Especial Trenes: Ronsino-Guiñazú-Boverio-Russo/Carta al padre: Nicolás Prividera/De viajeros: Oliverio Coelho- Ricardo Romero-/Polémica contemporánea: A Sacher-Horacio González/Misivas clásicas: Goethe-Schiller/Encrucijadas: Horacio Banega-Carlos Gamerro-Darío Capelli-Mariana Casullo-Sebastián Russo/Postales: Eugenia Herrera
Primero leí El amante y después Escribir. Dos libros que me resuenan todo el tiempo. Como ritmo, como respiración. Pero cuando leí Un dique contra el Pacifico de Marguerite Duras me sucedieron algunas cosas más intensas. Primero que ese ritmo y esa respiración perduraban en el texto con un largo aliento. Y después la idea general de la novela. La lucha constante de esa mujer, la madre, por salir de la pobreza, la estrategia para ganarle espacio al mar. La fragilidad de ese desafío. Hay una escena, en especial, que, en medio de tanta desesperación, me provocó algo que, pocas veces me ocurre, y es la risa. Reírme en la lectura de una novela. Reírme con la risa y la burla de los personajes que se ríen de sí mismos, de sus propias frustraciones frente al muchachito rico que desea a la hija de la madre. Y está dispuesto a dar todo por amor.

Ojalá seas el lector que este libro aguardaba, dice Borges.
¿Qué es lo que se desata cuando un lector elige un libro?
El descubrimiento de un libro, me dijo alguien una vez, se parece a la relación que los parapentistas tienen con las corrientes de aire. En esa conjunción entre aire ascendente y deseo de volar sucede el vuelo. Pero es cierto también que no cualquier corriente permite subir. Hay, podríamos decir entonces, inesperadas condiciones en las que sucede el descubrimiento de ese libro que nos golpeará como el viento.
Nunca me había pasado en mis 35 años haber llorado por la muerte de un político. Como tampoco en estos años me había emocionado con los discursos de un político. Y eso me pasaba con los de Kirchner y Cristina. Esa emoción de las palabras, de los discursos, lo que me despertaba escucharlos, se trasladó el miércoles 27 de octubre a lo que sentí cuando escuché que Kirchner había muerto. Y, a la vez, sentí profundamente de qué modo la historia argentina me estaba golpeando. Enseguida pensé en la relación de los cuerpos puestos en la historia. Los cuerpos atravesados por la pasión. Combatiendo en la historia. Y la relación de esos cuerpos con la muerte. Pensé, entonces, en el fusilamiento de Dorrego, en la muerte de Facundo Quiroga, pensé en el suicidio de Alem, en la muerte de Evita, en la muerte de Perón. La lucha y la muerte de cada uno de estos cuerpos apasionados abrieron la historia. Cada uno de estos líderes tiene sentido puesto en su contexto. Desde ahí se los entiende. Pero los une, los pone en relación el haber sido cuerpos apasionados, líderes de movimientos populares, que mueren luchando en la historia. Si bien es cierto que hubo varios presidentes que murieron en el ejercicio del poder, sus muertes no provocaron un antes y un después, provocaron más bien una crisis superficial. En cambio, la muerte de cada uno de estos cuerpos apasionados provoca una torsión, inesperada, en el devenir de los sucesos. Esa idea del acontecimiento que habla Foucault: lo inesperado transformando el devenir de la historia. Y así la muerte de estos cuerpos encarna, entonces, ese giro brusco, poderoso, potente. Cargado de posibilidades y de frustraciones. La muerte de Kirchner está en esta línea. Me atrevo a poner en esta genealogía a la muerte de Kirchner. Cuerpos apasionados –líderes de movimientos populares– que mueren combatiendo. La muerte de Kirchner termina de articular la emergencia de un nuevo cuerpo político que se fue gestando desde la crisis de 2001. Lo visibiliza. Un nuevo cuerpo político, joven, capaz de movilizarse. Asqueado de las estrategias neoliberales. Dispuesto a multiplicarse. Como sucederá, sin dudas, a partir de ahora.

Ce très court roman est parcouru d'une tension extrême, écrit dans un apparent désordre des moments et des événements. 1973, 1984, 1966, 1959.
Hernán Ronsino.
Traduit de l’espagnol par René Solis
Samedi
La nuit avance vite
Barbecue sur la terrasse de chez O.C. Ciel étoilé. Il fait froid. Quelqu’un dit : «On ne se croirait pas à Buenos Aires.» Nous jouons aux cartes. La nuit avance vite. Un taxi me ramène à la maison. La fresque de Perón et d’Evita, peinte sur un mur près du parc Centenario, inspire le chauffeur de taxi. A 6 heures du matin, il me parle de Perón. Enthousiaste, il regarde dans le rétroviseur tout en me parlant. A chaque fois, c’est pareil, je mets un moment pour comprendre qu’il faut que moi aussi je regarde le miroir et pas sa nuque. Le chauffeur parle des Montoneros, de la dictature militaire de 1976. Il parle de ce pays violent. Quand j’arrive chez moi, le jour s’est levé.
Après-midi : Je parcours les stands de livres d’occasion du parc Centenario. J’achète le roman de Haroldo Conti que je n’avais pas. J’aime la logique des livres d’occasion. Ce sont eux qui tracent le véritable parcours littéraire. En dehors des chemins balisés du marketing. Ils sont là, ils attendent que le lecteur les choisisse, pour ces raisons mystérieuses qui nous font parfois sélectionner des livres et des auteurs que nous ne connaissons pas.
Soir : Réunion du groupe «En Ciernes» au bar Rio. Nous préparons le premier numéro d’une revue culturelle consacrée aux trains. Quelqu’un dit : «Mais comment se fait-il qu’on ne débatte pas publiquement aujourd’hui en Argentine de la disparition du système ferroviaire. En tenant compte, par exemple, du fait que la construction du chemin de fer a été à la base de la construction de l’Etat national.»
la crónica completa:
http://www.liberation.fr/chroniques/01012295208-per-n-dans-le-retroviseur


por Hernán Ronsino. Byung Chul Han, el filósofo coreano, dice que toda narración crea comunidad. Que narrar teje una trama comunitaria. Pe...