
5.11.10
3.11.10
la pasión
Nunca me había pasado en mis 35 años haber llorado por la muerte de un político. Como tampoco en estos años me había emocionado con los discursos de un político. Y eso me pasaba con los de Kirchner y Cristina. Esa emoción de las palabras, de los discursos, lo que me despertaba escucharlos, se trasladó el miércoles 27 de octubre a lo que sentí cuando escuché que Kirchner había muerto. Y, a la vez, sentí profundamente de qué modo la historia argentina me estaba golpeando. Enseguida pensé en la relación de los cuerpos puestos en la historia. Los cuerpos atravesados por la pasión. Combatiendo en la historia. Y la relación de esos cuerpos con la muerte. Pensé, entonces, en el fusilamiento de Dorrego, en la muerte de Facundo Quiroga, pensé en el suicidio de Alem, en la muerte de Evita, en la muerte de Perón. La lucha y la muerte de cada uno de estos cuerpos apasionados abrieron la historia. Cada uno de estos líderes tiene sentido puesto en su contexto. Desde ahí se los entiende. Pero los une, los pone en relación el haber sido cuerpos apasionados, líderes de movimientos populares, que mueren luchando en la historia. Si bien es cierto que hubo varios presidentes que murieron en el ejercicio del poder, sus muertes no provocaron un antes y un después, provocaron más bien una crisis superficial. En cambio, la muerte de cada uno de estos cuerpos apasionados provoca una torsión, inesperada, en el devenir de los sucesos. Esa idea del acontecimiento que habla Foucault: lo inesperado transformando el devenir de la historia. Y así la muerte de estos cuerpos encarna, entonces, ese giro brusco, poderoso, potente. Cargado de posibilidades y de frustraciones. La muerte de Kirchner está en esta línea. Me atrevo a poner en esta genealogía a la muerte de Kirchner. Cuerpos apasionados –líderes de movimientos populares– que mueren combatiendo. La muerte de Kirchner termina de articular la emergencia de un nuevo cuerpo político que se fue gestando desde la crisis de 2001. Lo visibiliza. Un nuevo cuerpo político, joven, capaz de movilizarse. Asqueado de las estrategias neoliberales. Dispuesto a multiplicarse. Como sucederá, sin dudas, a partir de ahora.
PARA EL UNIVERSO CULTURAL, UNA PÉRDIDA QUE DEJA HUELLAS
22.10.10
15.10.10
Le Monde

"Dernier train pour Buenos Aires (Glaxo)", de Hernán Ronsino
Ce très court roman est parcouru d'une tension extrême, écrit dans un apparent désordre des moments et des événements. 1973, 1984, 1966, 1959.
10.10.10
Perón, dans le rétroviseur
Hernán Ronsino.
Traduit de l’espagnol par René Solis
Samedi
La nuit avance vite
Barbecue sur la terrasse de chez O.C. Ciel étoilé. Il fait froid. Quelqu’un dit : «On ne se croirait pas à Buenos Aires.» Nous jouons aux cartes. La nuit avance vite. Un taxi me ramène à la maison. La fresque de Perón et d’Evita, peinte sur un mur près du parc Centenario, inspire le chauffeur de taxi. A 6 heures du matin, il me parle de Perón. Enthousiaste, il regarde dans le rétroviseur tout en me parlant. A chaque fois, c’est pareil, je mets un moment pour comprendre qu’il faut que moi aussi je regarde le miroir et pas sa nuque. Le chauffeur parle des Montoneros, de la dictature militaire de 1976. Il parle de ce pays violent. Quand j’arrive chez moi, le jour s’est levé.
Après-midi : Je parcours les stands de livres d’occasion du parc Centenario. J’achète le roman de Haroldo Conti que je n’avais pas. J’aime la logique des livres d’occasion. Ce sont eux qui tracent le véritable parcours littéraire. En dehors des chemins balisés du marketing. Ils sont là, ils attendent que le lecteur les choisisse, pour ces raisons mystérieuses qui nous font parfois sélectionner des livres et des auteurs que nous ne connaissons pas.
Soir : Réunion du groupe «En Ciernes» au bar Rio. Nous préparons le premier numéro d’une revue culturelle consacrée aux trains. Quelqu’un dit : «Mais comment se fait-il qu’on ne débatte pas publiquement aujourd’hui en Argentine de la disparition du système ferroviaire. En tenant compte, par exemple, du fait que la construction du chemin de fer a été à la base de la construction de l’Etat national.»
la crónica completa:
http://www.liberation.fr/chroniques/01012295208-per-n-dans-le-retroviseur
2.10.10
1.9.10
Europa. 1947

Hay varias mujeres en la vida de Sivori. Pero me voy a detener en tres. Tres mujeres reales o imaginarias. Sabemos, desde Cine 1, que un día una mujer ocupa el departamento de enfrente de Sivori. Esa mujer se llama Pina Bosch. Es traductora. Y Sivori porque es un hombre que sabe observar, la espía, la contempla, la desea. Sivori espía, contempla, mira a la mujer de enfrente mientras piensa en otra mujer. Eva Perón. Tiene que hacer una película sobre Eva Perón. En tres partes. En Cine 1, sobre el 17 de octubre. Ahora, en Cine 2, sobre ese viaje que Eva realiza por Europa en 1947. Si bien es cierto, en Cine 2, ha dejado de observarla a Pina Bosch con la fascinación con que la observaba en Cine1: “Las cosas han cambiado y él preferiría que no hubieran cambiado, él preferiría seguir espiando a la mujer de enfrente” (pag 74). Hay cosas que han sucedido en el entorno de Sivori y en la vida de Pina, pero de todos modos la mujer está ahí; para Sivori la mujer de enfrente está ahí traduciendo a un novelista alemán, Botho Strauss, y mira, cada tanto, una película: Dogville. Hay varias cosas que ponen en relación a estas tres mujeres. Me refiero a Pina Bosch, Eva Perón y Grace Mulligan, la protagonista de Dogville. Hay cosas que estas mujeres comparten. Son jóvenes. Rubias. Y hermosas. Las tres llegan a un lugar para cambiarle la vida a un hombre. En el caso de Eva Perón y de Grace Mulligan, las dos mujeres llegan a un pueblo que no sabe recibir. Eva llega a una sociedad que piensa a la pobreza como algo dado, natural; la pobreza le permite a los ricos ejercer el acto de la caridad, la limosna. Eva irrumpe en esa sociedad para cambiarla. Las tres mujeres manejan, además, el arte de la interpretación. Pina Bosch es traductora. Eva es actriz. Eva interpreta en la historia argentina un nuevo rol, construye en siete años un mito. “Sivori sostiene que la reescritura de un nombre y la construcción del propio mito en solo siete años es uno de los géneros y una de las obras maestras propias del siglo XX” (pag. 12). Pensando a Eva desde Sivori podriamos decir que también traduce: ¿le traduce al pueblo algo que Perón no puede o no sabe decir? Eva ¿le traduce a Perón algo que Perón no puede o no sabe oír del pueblo? Sivori le hace decir a Eva en el guión de Europa 1947: “Perón soy yo”. Eva, como Pina Bosch, maneja el arte de la traducción. Y Grace Mulligan, en Dogville, esa película que Pina Bosch mira obsesivamente, interpreta un juego, quiere ser aceptada por el pueblo y para eso tiene que jugar. Tiene que jugar el juego del sometimiento y la mirada. “Te están mirando”, le dice Tom, el escritor, en un momento. Estas mujeres padecen. Padecen en el amor, en la enfermedad, con la injusticia. Pero si estas mujeres tienen cosas en común, más allá de las cuestiones que acabo de resaltar, es por Sivori. Sivori las articula. La mirada de Sivori las pone en relación. Porque Sivori, como Tom, el escritor de Dogville, es un hombre que sabe observar. (seguir leyendo:Europa. 1947)
20.8.10
13.8.10
14.7.10
Planta
La charla que compartieron Iosi Havilio, Carlos Busqued y Hernán Ronsino el pasado 23 de marzo en Eterna Cadencia reflejó o en todo caso impuso la sensación de parentesco entre Opendoor (Entropía, 2006), Bajo este sol tremendo (Anagrama, 2009) y Glaxo (Eterna Cadencia, 2009), respectivamente. En efecto se pueden reconocer algunos puntos en común que van desde la preferencia por personajes opacos o cuya psicología se explica parcamente hasta la atmósfera de ominosidad y violencia que recorre los pueblos en que la acción transcurre y la hipotética vinculación de esa atmósfera con el pasado histórico de la Argentina. Si estos motivos parecen demasiado genéricos y es posible integrar a esa serie algunas otras novelas de la última literatura argentina, quizás sea mejor determinar que lo que en última instancia cohesiona a las obras de Havilio, Busqued y Ronsino es la recepción particularmente favorable que obtuvieron tanto en el campo local como en el internacional: aprobación de escritores muy o bastante consagrados, premios, traducciones, ediciones europeas. (Nota completa: Havilio, Ronsino, Busqued por Nicolás Vilela.)
25.6.10
Dernier train

Una reseña de Glaxo (Dernier train pour Buenos Aires, como se titula la traducción francesa) en Livres Hebdo.
Inconnu en France, Hernán Ronsino est sociologue et enseignant à l’université de Buenos Aires. Il est considéré comme l’un des phares de la “literatura actual” argentine. Ce que l’on comprend aisément à la lecture de Dernier train pour Buenos Aires, qui marque la naissance d’un nouveau genre, le “western-pampa”. L’historie court de 1959 à 1984, au gré des convulsions de la vie politique argentine, jusqu’an retour de la démocratie, en 1983. Et, même s’il n’en est pas explicitement question dans le roman, ce contexte y este présent, comme une menace: les jeunes gens essaient d’échapper au service militaire, et Folcada, le flic cocu, se reproche d’avoir participé, en juin 1956, au massacre de civils à José León Suárez, près de Buenos Aires.
Le pays réconcilié, la vie semble s’écouler paisiblement dans le petite ville anonyme dépeinte par Ronsino. Le seul événement marquant, c’est le passage d’un train, sur les voies construites par les ouvriers de la Glaxo, une companie pétrolière. Vicente Vardemann s’occupe de ses clients dans le salon de coiffure paternel, se demandant s’il ira ou non saluer sur son lit de mort Miguelito Barrios, qui fut son ami depuis l’enfance jusqu’à ce qu’une sombre affaire les fâche. Et bien sûr, il ságit d’une femme, Negra Miranda, qui affolait tous les hommes alentour, et que son mari, Folcada, finit par soupçonner de quelques infidélités…
C’est grâce à des chapites en flash-back, chacun donnant la parole à l’un des protagonistes de l’intrigue, qu’Hernán Ronsino nous contera cette affaire, cocktail de jalousie, trahison, vengeance et règlement de comptes. Tous le ingrédients traditionnels du western. D’ailleurs, dans leur jeunesse, Vicente et Miguelito étaient des fans Dernier train pour Gun Hill, l’un se prenant pour Kirk Douglas et l’autre imitant Johan Wayne, dans un duel imaginaire. Ils ignoraient alors que la vie allait les piéger à cause du machiavélique Folcada, pret à tout pour se venger de son infortune conjugale.
Ce bref roman est aussi brillant qu’énigmatique, truffé de références littéraires et cinématographiques, jamais exotique et, surtout, profondément original. On aimerait bien lire en français les autres livres d’Hernán Ronsino, notamment son premier romar, La descomposición.
9.6.10
24.5.10
19.5.10
19.4.10
La memoria en los espacios vacíos
Llueve. Hay una idea en Modernidad y holocausto que, al leerla, me sacudió: la modernidad contiene en sus entrañas la posibilidad del holocausto. El holocausto es posible, dice Bauman, en la modernidad. Racionalidad, eficiencia y un profundo desarrollo de la burocracia son los pilares que, también, necesita el genocidio moderno para poder existir. La responsabilidad técnica se impone, así, anulando cualquier freno moral que pudiera impedir semejante atrocidad. Eso dice Bauman. Llueve. Caminamos por los estrechos senderos de la ex ESMA. Alrededor, los cuarteles viejos. Y el rumor de la ciudad que muerde los bordes del predio. Nos amuchamos bajo los paraguas. Vamos hacia el Casino de Oficiales. Poner el cuerpo ahí, pienso, pisar esos suelos marcados por la historia, andar por los espacios vacíos, todo eso nos interpela para imaginar, para construir una representación. Llueve. Hay, entonces, una inevitable composición de lugar. Los sonidos del afuera llegan dosificados –el reflejo incesante de los autos por Libertador resbala en un fragmento de vidrio; el sonido, cada tanto, de los trenes; y esos aviones anticipando el destino final–. En esa composición de lugar, la proximidad de la vida cotidiana instala la pregunta por el vínculo de complicidad entre el afuera y el adentro. Llueve. Vemos, después de recorrer un edificio alterado (escaleras anuladas, ascensores arrancados), eso que describe Bauman: el despliegue físico de una trama burocrática eficiente puesta al servicio de la muerte. El silencio, inevitable, se impone. Salimos del Casino de Oficiales. Después camino junto a Félix Bruzzone un par de cuadras hasta la parada del 15. Viajo pensando, otra vez, ahora entremezclado en esa rutina cotidiana, en el vínculo de complicidad entre el afuera y el adentro. A la tarde compro Los topos. Nunca deja de llover. La primera frase me sacude: “Mi abuela Lela siempre dijo que mamá, durante el cautiverio en la ESMA, había tenido otro hijo”. Y así empiezo a romper, a salir con esas palabras, de a poco, del silencio.
Publicado en Página/12
La memoria en los espacios vacíos
7.4.10
29.3.10
17.3.10
25.1.10
Briante

Durante un tiempo era casi imposible conseguir los libros de Miguel Briante. Y encontrarlos, entonces, dependía del azar. Los descubrí en distintos puestos de usados. El primero fue Hombre en la orilla, la edición de 1968 de Estuario. De este libro, su segundo libro de relatos, pero el primero que leí, me deslumbró el territorio, el espacio literario, un espacio contundente que, todo el tiempo, está amenazado por el río, por ese Salado que desborda y se lleva las cosas, los animales, las personas. Pero ese espacio no es posible sin la voz de Briante: seca, dura, pendenciera. La dedicatoria que se lee en Hombre en la orilla dice así: “A mi padre, a quien, como aquel personaje de Thomas Wolfe, le ‘parecía que sólo él debía morir’ (...), a los gusanos de la tumba de mi padre, que un día avanzarán sobre el pueblo que transcurre en estas páginas, para borrarlo definitivamente”. Esa dedicatoria retoma, de algún modo, la temática del relato “Capítulo primero”, que inaugura Las hamacas voladoras, el primer libro de Briante publicado en 1964, el que funda su imaginario. La tensa relación entre un padre y su hijo, con el pueblo de fondo. Un padre visto por los ojos de ese chico que no puede comprender todo lo que pasa, pero siente el dolor, el rechazo en el bar, los ojos que no parecen los ojos de su padre.
Los personajes de Briante son seres desamparados, curtidos por la intemperie. Y hay tres núcleos fuertes que, se podría decir, atraviesan las historias: el ámbito marginal del pueblo, la figura del narrador –generalmente, oral– y la muerte. Una de las tantas voces que componen Kincón, la novela, dice: “Saber cosas, transmitirlas, era un modo de persistir. Sé que muchas cosas morirán cuando me muera, algo va a faltarle a este pueblo cuando me vaya”. Eso dice la voz. Eso escribe Briante que, antes de morir, elige, como Rulfo, el silencio. ¿Cuántas páginas, entonces, tiene que escribir una persona, antes de callar, para definir una obra? Las suficientes, podríamos decir, para modelar un mundo propio. Hace quince años moría Miguel Briante en su tierra, en su pueblo, que también fue su mundo narrativo. Quedan, como se dice en estos casos, las historias. Esas historias que, por ejemplo, se cuentan en el boliche de Arispe, ésas que hablan de inundaciones y forasteros, esas que levantan polvareda en la provincia por aquellas zonas del Salado, ahí donde el Salado se engorda y es capaz de arrasarlo con todo (“Jodido el Salado este. Capaz de quebrar cualquier historia, dice alguien que no se sabe”, en Al mar). Queda, en definitiva, ese mundo pendenciero, marginal, de Miguel Briante, que aún respira silencioso.
Homenaje en Página/12
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/17-16744-2010-01-25.html
28.12.09
Un balance
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/4-16474-2009-12-24.html
11.12.09
29.11.09
Sobre los perros

16.11.09
15.11.09
2.11.09
27.10.09
24.10.09
13.10.09
5.10.09
8.9.09
4.9.09
27.8.09
19.8.09
15.8.09
11.8.09
9.8.09
3.8.09
Otra vez
Baba Nam Keivalam
Todo es amor infinito, me dice ella mientras caminamos por Alem bajo la lluvia, un sábado que parece domingo.
Después tomamos un tren en Retiro.
La lluvia moja la ventanilla del tren que tomamos en Retiro.
Nos bajamos en Coghlan.
Coghlan huele a colonia alemana emplazada en una sierra cordobesa.
Caminamos bajo la lluvia, saliendo de la estación, ese sábado que tiene algo de domingo. Entonces le digo que Cate Blanchett en I`m Not There se parece más a la hija de Bob Dylan que al propio Bob: es cierto que hay un gesto en la mirada, en los dedos que sostienen el cigarrillo, en el pelo revuelto que nos hace pensar en Dylan, pero también hay algo profundo de Cate Blanchett que el disfraz no puede borrar; y cuando digo eso, cuando hablo de la supuesta hija de Bob, ella se resbala, por la lluvia que cae en Coghlan: se resbala como lo ha hecho en todo el día.
¿Es posible, pregunto mientras la sostengo del brazo, que una mujer haga de Bob Dylan?
Cate Blanchett se parece más a la hija de Bob que al propio Bob en I`m Not There.
Ella se queda pensando. Sonríe. La cara se le alumbra, cuando ella sonríe.
No me importan las máscaras, me dice, yo tengo una foto donde no hay ninguna máscara: están mis viejos, está mi hermana, somos chicas, corremos en el campo. No me importan las máscaras, me importa la esencia, el amor infinito. Cate Blanchett es Bob Dylan.
La lluvia nos sigue mojando, prepotente: nos moja los pies, la boca, los ojos, pero no nos importa.
Me dan ganas de que esa escena sea el final de una película.
En esa película, supongamos, el plano se eleva: por eso nos muestra a los dos abrazados saliendo de la estación, ese sábado que parece domingo, y, de fondo, mientras el plano se aleja cada vez más y ahora se ven los árboles mojados y los techos rojos de las casitas de Coghlan, se escucha, creciente, la voz rasgada del Viejo Bob, inventando con su guitarra, por ejemplo, melodías infinitas o, por decirlo de otro modo, suaves, inolvidables formas del amor.
(Publicado en La Liebre 22/3/08)
2.8.09
30.7.09
28.7.09
22.7.09
18.7.09
en julio

Glaxo, de Hernán Ronsino: cosas que pasan en el pueblo.
En un pueblo apacible donde las fábricas, los negocios y la gente aparece o desaparece sin causa y sin generar demasiado aspaviento, la noticia de un crimen es la única huella de una traición silenciosa.
Una historia convertida en esquirlas que se recompone a partir del relato de cuatro personajes, revelando cómo la violencia nacional se cuela en las vidas privadas.
Glaxo es la segunda novela de Hernán Ronsino, un escritor que indaga en las profundidades de la vida de provincia.
16.6.09
8.6.09
7.5.09
5.5.09
Fledermaus / Otoño

AÑO 4 - Nº 11 - MARZO DE 2009
Editorial
El caso de Los tallos amargos y los premios EMECE 1954, por Juan José Delaney
Para defenderse de los escorpiones, por Fernando Sorrentino
Viaje, por Daniela Szpilbarg
Para uso personal, por Elvira Hernandorena
La ira, por Eugène Ionesco
El libro recomendado, por Valeria Uhart
Poesías, por Luis Tedesco
De la noche a la palabra, por Hugo Cella
Créditos
2.5.09
29.4.09
20.3.09
La erótica
23.2.09
14.1.09
7.1.09
30.12.08
La experiencia
Walter Benjamin
21.12.08
No Retornable / Pensar Malvinas
IntroducciónAlejandro Boverio
Malvinas. Retratos y paisajes de guerraJuan Travnik
Ficciones (Piedras Encantadas, de Rodrigo Rey Rosa)Daniela Szpilbarg
16.12.08
25.11.08
18.11.08
10.11.08
4.11.08
Allá
1.11.08
26.10.08
22.10.08
Cuando se ríe
14.10.08
Tajos
2.10.08
17.9.08
6.9.08
Pueblos originarios
Con el objetivo de acercar a los chicos en edad escolar a la cultura de los pueblos originarios, fomentar la interculturalidad y los hábitos de lectura y escritura, la Municipalidad de Chivilcoy invita a participar del 1er concurso de cuentos, organizado por el Suplemento Cultural La Liebre. Bases: 1- Podrán participar en este concurso chicos cuya edad esté comprendida entre los 10 y los 18 años, cualquiera sea su lugar de origen y residencia, que presenten obras originales que traten el tema de los pueblos originarios de América latina. Según la edad, participarán en la categoría Tierra o Sol. “Tierra” aquellos que tengan entre 10 y 13 años y “Sol” entre 14 y 18. 2- Cada concursante podrá presentar por triplicado un único cuento, que debe ser inédito, firmado con un seudónimo. En un sobre tamaño carta deberá escribir (en el frente) el título de la obra, la categoría y el seudónimo. Este sobre pequeño debe contener una hoja con los datos siguientes: nombre y apellido del autor, edad, escuela a la que concurre, domicilio completo, correo electrónico y teléfono. 3- Se otorgarán para cada categoría 2 (dos) premios consistentes en órdenes de compra por un valor de $100 cada una para ser utilizadas en la Librería Adagio de la ciudad de Chivilcoy y 3 (tres) menciones especiales consistentes en libros. 4- El concurso no podrá ser declarado desierto. 5- El jurado estará integrado por tres columnistas de La Liebre: María del Carmen Giuliano, Fernando San Romé y María Florencia Vaccari. Como jurado invitado evaluará los trabajos un miembro de la Comisión de los Derechos de los Pueblos Originarios. 6- El jurado emitirá su decisión sobre los cuentos seleccionados y su fallo será inapelable. 7- El otorgamiento de los premios y/o menciones establecidos en este concurso implica el reconocimiento del derecho para reproducir y difundir, en los medios locales y provinciales las obras galardonadas. La entrega de premios se realizará el día 12 de octubre, en un acto con horario y lugar a confirmar. 8- Los trabajos se recibirán entre el 15 de agosto y el 30 de septiembre de 2008. Todas las obras deberán ser enviadas a: Concurso Pueblos Originarios – Categoría (Tierra o Sol) Suplemento La Liebre Diario La Campaña Avenida Villarino 137 Chivilcoy 9- Los cuentos participantes no deberán superar su extensión a las 2 (dos) carillas en papel tamaño carta o A4, claramente mecanografiadas en una sola de sus caras. Se sugiere el tipo de letra Arial, en tamaño 12. 10- La presentación de una obra en este concurso implica la aceptación, por parte del autor, de las presentes bases. 11- No se realizará la devolución de los originales presentados. 12- Informes: laliebredechivilcoy@gmail.com
Auspicia: Dirección de Cultura y Secretaría de Seguridad y prevención de la Municipalidad de Chivilcoy.
www.laliebredechivilcoy.blogspot.com
2.9.08
27.8.08
Los medios
Los canales de noticias no hacen otra cosa que multiplicar a través de la imagen televisiva la racionalidad de las madres sobreprotectoras: construyendo, sobre la base de dos conceptos claves: la obsesión y la amenza, la trama cotidiana de lo real.
23.8.08
Sobre la mirada
20.8.08
Medios
25.7.08
100
Juan Villoro: No sé si por fortuna o por desagracia nadie ha puesto el acento en mi posible frivolidad. Me molestaría caer en pecado de superficialidad tanto como me molestaría caer en pecado de solemnidad. La ligereza y el sentido del humor son virtudes que en contextos de pompa y circunstancia se vuelven sospechosos de ser frívolos. En todo caso, no veo el problema como un asunto específico de mi generación. No creo que Rodrigo Rey Rosa en Guatemala, Javier Marías en España, Horacio Castellanos Moya en El Salvador, Héctor Abad Faciolince en Colombia o Fabio Morábito en México califiquen como frívolos. Murakami es muy irregular; en su vertiente de "El pájaro que da la cuerda al mundo", "The Elephant vanishes" y "Hardboiled Wonderland" me parece estupendo; "Norwegian Wood", "South of the Border, North of the Sun" y "Spuntik Baby" me parecen cursis, facilonas y frívolas. Una división semejante se puede hacer con Paul Auster. En cambio, Philip Roth, Alice Munro, Ricardo Piglia, Peter Handke, Claudio Magris o J. M. Coetzee siguen adelante sin pasar por la frivolidad. No son consagrados reblandecidos. No creo que haya épocas o generaciones frívolas. La literatura es individual y cada quien lidia con ese tema como puede. En Argentina puedo mencionar a jóvenes con notable fibra narrativa: Oliverio Coelho, Patricio Pron, Hernán Ronsino. La frivolidad siempre flotará sobre la literatura y sobre autores fashion como Jay McInerney, pero nunca encontrará ahí su residencia permanente, para eso tiene a Hollywood y la televisión.
24.7.08
21.7.08
Frontera
12.7.08
7.7.08
Un libro que se puede cantar
Un libro es lo desconocido, es la noche, dice Marguerite Duras, en Escribir. ¿Y qué es Escribir? Esa pregunta encierra dos respuestas. La doble respuesta uno la encuentra leyendo este hermoso ensayo autobiográfico compuesto por cinco textos de la escritora nacida en Indochina en 1904 y que falleció en 1996.
En el primero, Escribir, la autora repasa su experiencia con la escritura, repasa los libros que ha escrito, entre otros El amante (novela que luego se llevó al cine de la mano de Jean-Jacques Annaud) y El vicecónsul, por ejemplo. Desde su casa, nos cuenta la experiencia de vida, digamos así, el arriesgado viaje que supone la escritura: todo ese proceso incierto. Un escritor, dice, es algo extraño, es una contradicción, y también un sinsentido. Escribir, dice, es intentar saber qué escribiríamos si escribiésemos.
La muerte del joven aviador inglés es el segundo texto que compone el libro. El libro está dedicado, justamente, a la memoria de W. J. Cliffe, el aviador muerto en Vauville. El último día de la guerra, el niño, como lo llama Duras, ese chico aventurero quiso responder con su avión a los ataques nazis, y allí quedó, entre las ramas en el bosque de Vauville. Esa noche todo el pueblo marchó con antorchas para enterrarlo, debajo de una placa de granito negro. Duras resalta, obsesivamente, a lo largo del relato, esa escena: lo que hay debajo de la placa de granito negro. Era el último día de la guerra.
A pesar de esta obsesión de Duras por la muerte, este es un libro que se puede cantar. Hay música en el lenguaje. Está escrito con un fraseo corto. Los sonidos salen, guturales, entre los pliegues de las frases. Frases cortas. Que resplandecen en su pronunciación. Marguerite Duras nos abastece de sonidos: la boca queda saciada. Hay una respiración erótica en el desplazamiento de la palabra. La respiración del texto de Duras, se parece a un jadeo. Que una mujer escriba es, de por sí, algo atractivo, pero si esa mujer es Marguerite Duras, entonces, estamos hablando de un placer que pocas veces se encuentra en la literatura.
29.6.08
La panadera
La señora que atiende la panadería en la esquina de mi casa está casada con un hombre que trabaja en una municipalidad del conurbano. Tienen tres hijos. La hija mayor cuida a los hermanitos y los lleva a la escuela cuando los padres se van a trabajar. La hija mayor abandonó el polimodal porque había quedado embarazada. Pero después el embarazo lo perdió. Y a la escuela no volvió más. Tampoco trabaja.
La señora que atiende la panadería en la esquina de mi casa trabaja hasta las ocho de la noche. Hora en la que regresa a su casa de Ezpeleta. Eso quiere decir que recorre el camino inverso: toma el subte, combina en 9 de Julio. Llega a Constitución, si tiene suerte agarra el tren de “y 35”. En Ezpeleta espera el colectivo. Y cerca de las diez está, otra vez, en su casa. Para preparar la cena.
La señora que atiende la panadería lee libros en el viaje. Me dice que le encanta leer. Que le hubiera gustado haber podido estudiar una carrera. Se le iluminan los ojos cuando me habla de ese sueño quebrado, incrustado en el corazón: la señora que atiende la panadería ayer a la tarde se puso a llorar cuando me contaba que ese sueño que tiene incrustado en el corazón, su hija tampoco lo puede hacer realidad. “Está perdida”, me dice.
La señora que atiende la panadería cobra 900 pesos por mes. Está en negro. Gasta en traslados cerca de 200 pesos. Con el sueldo del marido, apenas, llegan a los 2000 pesos. Casi la mitad de esos 2000 pesos se van en el alquiler de casita de Ezpeleta. Ella nunca, me dice, se queja. Para qué, me dice, lo único que ganás es hacerte mala sangre.
La historia de la señora que atiende la panadería en la esquina de mi casa se parece a la mayoría de las historias de las personas que viajan, en hora pico, por Buenos Aires, como si fueran una masa informe, anónima. Así viajan. Pero esa masa tiene nombres y apellidos, esa masa tiene una historia y un sufrimiento.
Será mejor que en Argentina, de una vez por todas, las cosas dejen de estar patas para arriba: los que tienen rentas extraordinarias paralizan un país durante más de cien días. Será mejor que, de una vez por todas, los que tienen la panza y los bolsillos llenos (políticos y patrones) comiencen a entender esto.Para dejar de vivir en un país obsceno: atravesado por la injusticia y la inmoralidad.
11.6.08
Formas de mentir
–Hay un canal de noticias que transmite 24 horas, e innecesariamente ocurre que en algún punto llega el énfasis. Si salimos mañana y hacemos notas solamente a kiosqueros asaltados, el pueblo argentino va a creer que estamos ante una epidemia de kiosqueros asaltados, y solamente porque lo hemos enfatizado. ¿Cuántos kiosqueros asaltan por día? ¿Treinta? Si los ponés a los treinta uno atrás del otro y además lo hacés muchas veces por día, que es lo que sucede, al cabo de un tiempo la gente no va a creer que haya otra cosa que kiosqueros asaltados. Y eso es una forma de mentir. La gente ni siquiera escucha lo que le explica el editorialista de TN o C5N, escucha lo que explica el tipo que pasaba por ahí. Editorializa el tipo que estaba parado en la esquina, y cualquiera transmite su pensamiento por la tele; entonces la gente empieza a pensar no como Martínez Estrada o Jauretche, sino como el tipo que estaba parado en la esquina. Los tipos parados en la esquina y los hinchas son los mentores ideológicos del pensamiento mediático actual, es así.
Entrevista a Dolina en Critica.
http://www.criticadigital.com/impresa/index.php?secc=nota&nid=5993
2.6.08
17.5.08
editores
Llegaron a Buenos Aires desde distintas partes del mundo invitados por la fundación TyPA, con el fin de traducir obra argentina
www.adncultura.com.ar
14.5.08
Cuatro Ficciones en La Plata
Publicado en El día:
http://www.eldia.com.ar/edis/20080509/joven15.htm
11.5.08
1.5.08
29.4.08
Un tornado
Leer más: http://www.no-retornable.com.ar/resenias/024.html
Revista de Cultura No Retornable (Abril de 2008)
Dossier Saer
http://www.no-retornable.com.ar/dossiers/0101.html
21.4.08
19.4.08
1.4.08
22.3.08
Parque de la Memoria

Por eso algunos lugares pueden ser símbolos, representar cultural, socialmente algo que trascienda su propia particularidad material, es decir, al edificio concreto.
Estoy pensando en el barrio Glaxo: específicamente la zona de la fábrica y lo que hoy en día se conoce como Parque de la Memoria.
Alguna vez ahí hubo una fábrica, alguna vez junto a esa fábrica pasaban las vías del ferrocarril. Esa fábrica reunía a trabajadores, trabajadores que tenían, seguramente, familia, cobraban un sueldo, gozaban de derechos políticos: en definitiva, formaban parte de una sociedad, una sociedad integrada.
Hoy, las vías no están, la fábrica quedó abandonada, y por donde pasaban las vías se construyó el Parque de la Memoria: en el centro están los nombres de todos los desaparecidos hijos de esta ciudad. Pero si incluimos en el Parque de la Memoria también al edificio abandonado de la fábrica, y hacemos una lectura completa de ese espacio, vamos a comprender algo de lo que ha sido el proyecto social de la Dictadura: si leemos los restos de esa fábrica (esa fábrica entendida como todas las fábricas) junto a los nombres de los desaparecidos, entonces, podremos entender que hubo un plan, un plan que desarticuló de manera sistemática y sangrienta una forma de país (aquel país que tenía industrias, trabajadores organizados, ascenso social, sujetos políticamente comprometidos).
Entonces encontraremos una relación (entre la fábrica abandonada y el nombre de los desaparecidos), veremos esa relación como un símbolo, un símbolo que construye una memoria, una memoria que recuerda cosas: las consecuencias sociales y políticas que heredamos de aquel genocidio cometido en nombre del estado argentino.
14.3.08
La hija de Bob
Para SoleBaba Nam Keivalam
Todo es amor infinito, me dice ella mientras caminamos por Alem bajo la lluvia, un sábado que parece domingo.
Después tomamos un tren en Retiro.
La lluvia moja la ventanilla del tren que tomamos en Retiro.
Nos bajamos en Coghlan.
Coghlan huele a colonia alemana emplazada en una sierra cordobesa.
Caminamos bajo la lluvia, saliendo de la estación, ese sábado que tiene algo de domingo.
Entonces le digo que Cate Blanchett en I`m Not There se parece más a la hija de Bob Dylan que al propio Bob: es cierto que hay un gesto en la mirada, en los dedos que sostienen el cigarrillo, en el pelo revuelto que nos hace pensar en Dylan, pero también hay algo profundo de Cate Blanchett que el disfraz no puede borrar; y cuando digo eso, cuando hablo de la supuesta hija de Bob, ella se resbala, por la lluvia que cae en Coghlan: se resbala como lo ha hecho en todo el día.
¿Es posible, pregunto mientras la sostengo del brazo, que una mujer haga de Bob Dylan? Cate Blanchett se parece más a la hija de Bob que al propio Bob en I`m Not There.
Ella se queda pensando. Sonríe. La cara se le alumbra, cuando ella sonríe.
No me importan las máscaras, me dice, yo tengo una foto donde no hay ninguna máscara: están mis viejos, está mi hermana, somos chicas, corremos en el campo. No me importan las máscaras, me importa la esencia, el amor infinito. Cate Blanchett es Bob Dylan.
La lluvia nos sigue mojando, prepotente: nos moja los pies, la boca, los ojos, pero no nos importa.
Me dan ganas de que esa escena sea el final de una película.
En esa película, supongamos, el plano se eleva: por eso nos muestra a los dos abrazados saliendo de la estación, ese sábado que parece domingo, y, de fondo, mientras el plano se aleja cada vez más y ahora se ven los árboles mojados y los techos rojos de las casitas de Coghlan, se escucha, creciente, la voz rasgada del Viejo Bob, inventando con su guitarra, por ejemplo, melodías infinitas o, por decirlo de otro modo, suaves, inolvidables formas del amor.
11.3.08
Un autor y sus tres libros
La entrada es libre y gratuita. Honduras 5574.
10.3.08
6.3.08
Villoro

Los culpables. Juan VilloroIZ Latinoamericana •
“Suficiente tuve con lo de los caballos. Nadie me ha visto montar uno. Soy el único astro del mariachi que jamás se ha subido a un caballo. Los periodistas tardaron diecinueve videoclips en darse cuenta. Cuando me preguntaron, dije: ‘No me gustan los transportes que cagan’. Muy ordinario y muy estúpido. Publicaron la foto de mi BMW plateado y mi 4x4 con asientos de cebra. La Sociedad Protectora de Animales se avergonzó de mí. Además, hay un periodista que me odia y que consiguió una foto mía en Nairobi, con un rifle de alto poder. No cacé ningún león porque no le di a ninguno, pero estaba ahí, disfrazado de safari. Me acusaron de antimexicano por matar animales en África.””
Juan Villoro nació en el D.F., México, en 1956. Novelista, cronista y traductor, es considerado por la crítica como el escritor mexicano más importante de su generación. Su obra fue traducida al francés, italiano y alemán. Entre otros libros, publicó las novelas Llamadas de Ámsterdam (IZ, 2007), El testigo (Premio Herralde) y El disparo de Argón; los cuentos La casa pierde (Premio Villaurrutia) y La noche navegable; los libros de crónicas Dios es redondo, sobre fútbol, y Tiempo transcurrido, sobre rock; y el ensayo Efectos personales.
25.2.08
Pequeñas revoluciones

22.2.08
Taller
“UNA LECTURA DEL SIGLO XX ARGENTINO DESDE LA LITERATURA:
DEL CENTENARIO AL CACEROLAZO"
Docentes: Hernán Ronsino
Duración: 12 clases
Día y horario: MARTES DE 17 A 19
Inicio: 08/04/08
Arancel: Int. $128 Ext. $160.
Se abona en un solo pago al momento de la inscripción
DIRECCIÓN DE CULTURA
CURSOS 1º CUATRIMESTRE DE 2008.
SECRETARÍA DE EXTENSIÓN UNIVERSITARIA.
FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES U.B.A.
INSCRIPCIÓN DEL 3 AL 31 DE MARZO
Marcelo T. de Alvear 2230 5º Piso, of. 508 Tel.: 4508-3800 Int. 164
Horario de atención: 10:00 a 13.00 hs. y de 14:00 a 18:30 horas
E-mail: cultura@mail.fsoc.uba.ar
blog: www.culturasociales.blogspot.com
18.2.08
14.2.08
Los métodos del Restaurador
Los cuzcos no valen para nada, y por ello ni rastro quiero de ellos.
Al ponerles veneno a los ratones, debe ponérseles agua envenenada porque esto es lo que más los mata; debe ponerse antes de acostarse y recogerse antes del día.
Juan Manuel de Rosas
20.1.08
12.1.08
Una poética de la educación
por Hernán Ronsino. Byung Chul Han, el filósofo coreano, dice que toda narración crea comunidad. Que narrar teje una trama comunitaria. Pe...
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por Hernán Ronsino. Byung Chul Han, el filósofo coreano, dice que toda narración crea comunidad. Que narrar teje una trama comunitaria. Pe...
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In a derelict town in the Argentine pampa, a decades-old betrayal simmers among a group of friends. One, a barber, returns from serv...


































