14.7.10

Planta

Tres novelas contemporáneas comprendidas, relacionadas y distinguidas a partir de la estructura frasística, el concepto de personaje, el manejo de la oralidad y la composición de la trama.

La charla que compartieron Iosi Havilio, Carlos Busqued y Hernán Ronsino el pasado 23 de marzo en Eterna Cadencia reflejó o en todo caso impuso la sensación de parentesco entre Opendoor (Entropía, 2006), Bajo este sol tremendo (Anagrama, 2009) y Glaxo (Eterna Cadencia, 2009), respectivamente. En efecto se pueden reconocer algunos puntos en común que van desde la preferencia por personajes opacos o cuya psicología se explica parcamente hasta la atmósfera de ominosidad y violencia que recorre los pueblos en que la acción transcurre y la hipotética vinculación de esa atmósfera con el pasado histórico de la Argentina. Si estos motivos parecen demasiado genéricos y es posible integrar a esa serie algunas otras novelas de la última literatura argentina, quizás sea mejor determinar que lo que en última instancia cohesiona a las obras de Havilio, Busqued y Ronsino es la recepción particularmente favorable que obtuvieron tanto en el campo local como en el internacional: aprobación de escritores muy o bastante consagrados, premios, traducciones, ediciones europeas. (Nota completa: Havilio, Ronsino, Busqued por Nicolás Vilela.)

25.6.10

Dernier train


Una reseña de Glaxo (Dernier train pour Buenos Aires, como se titula la traducción francesa) en Livres Hebdo.

Inconnu en France, Hernán Ronsino est sociologue et enseignant à l’université de Buenos Aires. Il est considéré comme l’un des phares de la “literatura actual” argentine. Ce que l’on comprend aisément à la lecture de Dernier train pour Buenos Aires, qui marque la naissance d’un nouveau genre, le “western-pampa”. L’historie court de 1959 à 1984, au gré des convulsions de la vie politique argentine, jusqu’an retour de la démocratie, en 1983. Et, même s’il n’en est pas explicitement question dans le roman, ce contexte y este présent, comme une menace: les jeunes gens essaient d’échapper au service militaire, et Folcada, le flic cocu, se reproche d’avoir participé, en juin 1956, au massacre de civils à José León Suárez, près de Buenos Aires.
Le pays réconcilié, la vie semble s’écouler paisiblement dans le petite ville anonyme dépeinte par Ronsino. Le seul événement marquant, c’est le passage d’un train, sur les voies construites par les ouvriers de la Glaxo, une companie pétrolière. Vicente Vardemann s’occupe de ses clients dans le salon de coiffure paternel, se demandant s’il ira ou non saluer sur son lit de mort Miguelito Barrios, qui fut son ami depuis l’enfance jusqu’à ce qu’une sombre affaire les fâche. Et bien sûr, il ságit d’une femme, Negra Miranda, qui affolait tous les hommes alentour, et que son mari, Folcada, finit par soupçonner de quelques infidélités…
C’est grâce à des chapites en flash-back, chacun donnant la parole à l’un des protagonistes de l’intrigue, qu’Hernán Ronsino nous contera cette affaire, cocktail de jalousie, trahison, vengeance et règlement de comptes. Tous le ingrédients traditionnels du western. D’ailleurs, dans leur jeunesse, Vicente et Miguelito étaient des fans Dernier train pour Gun Hill, l’un se prenant pour Kirk Douglas et l’autre imitant Johan Wayne, dans un duel imaginaire. Ils ignoraient alors que la vie allait les piéger à cause du machiavélique Folcada, pret à tout pour se venger de son infortune conjugale.
Ce bref roman est aussi brillant qu’énigmatique, truffé de références littéraires et cinématographiques, jamais exotique et, surtout, profondément original. On aimerait bien lire en français les autres livres d’Hernán Ronsino, notamment son premier romar, La descomposición.


19.4.10

La memoria en los espacios vacíos

Por Hernán Ronsino
Llueve. Hay una idea en Modernidad y holocausto que, al leerla, me sacudió: la modernidad contiene en sus entrañas la posibilidad del holocausto. El holocausto es posible, dice Bauman, en la modernidad. Racionalidad, eficiencia y un profundo desarrollo de la burocracia son los pilares que, también, necesita el genocidio moderno para poder existir. La responsabilidad técnica se impone, así, anulando cualquier freno moral que pudiera impedir semejante atrocidad. Eso dice Bauman. Llueve. Caminamos por los estrechos senderos de la ex ESMA. Alrededor, los cuarteles viejos. Y el rumor de la ciudad que muerde los bordes del predio. Nos amuchamos bajo los paraguas. Vamos hacia el Casino de Oficiales. Poner el cuerpo ahí, pienso, pisar esos suelos marcados por la historia, andar por los espacios vacíos, todo eso nos interpela para imaginar, para construir una representación. Llueve. Hay, entonces, una inevitable composición de lugar. Los sonidos del afuera llegan dosificados –el reflejo incesante de los autos por Libertador resbala en un fragmento de vidrio; el sonido, cada tanto, de los trenes; y esos aviones anticipando el destino final–. En esa composición de lugar, la proximidad de la vida cotidiana instala la pregunta por el vínculo de complicidad entre el afuera y el adentro. Llueve. Vemos, después de recorrer un edificio alterado (escaleras anuladas, ascensores arrancados), eso que describe Bauman: el despliegue físico de una trama burocrática eficiente puesta al servicio de la muerte. El silencio, inevitable, se impone. Salimos del Casino de Oficiales. Después camino junto a Félix Bruzzone un par de cuadras hasta la parada del 15. Viajo pensando, otra vez, ahora entremezclado en esa rutina cotidiana, en el vínculo de complicidad entre el afuera y el adentro. A la tarde compro Los topos. Nunca deja de llover. La primera frase me sacude: “Mi abuela Lela siempre dijo que mamá, durante el cautiverio en la ESMA, había tenido otro hijo”. Y así empiezo a romper, a salir con esas palabras, de a poco, del silencio.

Publicado en Página/12
La memoria en los espacios vacíos

25.1.10

Briante


Por Hernán Ronsino
Durante un tiempo era casi imposible conseguir los libros de Miguel Briante. Y encontrarlos, entonces, dependía del azar. Los descubrí en distintos puestos de usados. El primero fue Hombre en la orilla, la edición de 1968 de Estuario. De este libro, su segundo libro de relatos, pero el primero que leí, me deslumbró el territorio, el espacio literario, un espacio contundente que, todo el tiempo, está amenazado por el río, por ese Salado que desborda y se lleva las cosas, los animales, las personas. Pero ese espacio no es posible sin la voz de Briante: seca, dura, pendenciera. La dedicatoria que se lee en Hombre en la orilla dice así: “A mi padre, a quien, como aquel personaje de Thomas Wolfe, le ‘parecía que sólo él debía morir’ (...), a los gusanos de la tumba de mi padre, que un día avanzarán sobre el pueblo que transcurre en estas páginas, para borrarlo definitivamente”. Esa dedicatoria retoma, de algún modo, la temática del relato “Capítulo primero”, que inaugura Las hamacas voladoras, el primer libro de Briante publicado en 1964, el que funda su imaginario. La tensa relación entre un padre y su hijo, con el pueblo de fondo. Un padre visto por los ojos de ese chico que no puede comprender todo lo que pasa, pero siente el dolor, el rechazo en el bar, los ojos que no parecen los ojos de su padre.
Los personajes de Briante son seres desamparados, curtidos por la intemperie. Y hay tres núcleos fuertes que, se podría decir, atraviesan las historias: el ámbito marginal del pueblo, la figura del narrador –generalmente, oral– y la muerte. Una de las tantas voces que componen Kincón, la novela, dice: “Saber cosas, transmitirlas, era un modo de persistir. Sé que muchas cosas morirán cuando me muera, algo va a faltarle a este pueblo cuando me vaya”. Eso dice la voz. Eso escribe Briante que, antes de morir, elige, como Rulfo, el silencio. ¿Cuántas páginas, entonces, tiene que escribir una persona, antes de callar, para definir una obra? Las suficientes, podríamos decir, para modelar un mundo propio. Hace quince años moría Miguel Briante en su tierra, en su pueblo, que también fue su mundo narrativo. Quedan, como se dice en estos casos, las historias. Esas historias que, por ejemplo, se cuentan en el boliche de Arispe, ésas que hablan de inundaciones y forasteros, esas que levantan polvareda en la provincia por aquellas zonas del Salado, ahí donde el Salado se engorda y es capaz de arrasarlo con todo (“Jodido el Salado este. Capaz de quebrar cualquier historia, dice alguien que no se sabe”, en Al mar). Queda, en definitiva, ese mundo pendenciero, marginal, de Miguel Briante, que aún respira silencioso.

Homenaje en Página/12

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/17-16744-2010-01-25.html

28.12.09

Un balance

"Tres novelas comparten el podio de lo mejor del año. Lejos de dónde (Tusquets), de Edgardo Cozarinsky, en la que bucea en la existencia de un puñado de criaturas que cargan con la mochila de un destino incierto; náufragos que huyen de peligros reales, amenazas latentes o imaginarias, con identidades y pasaportes falsos, hacia alguna orilla lejana donde encontrar refugio y trabajo. Esos seres apaleados por la historia con mayúscula se proponen reconstruir sus vidas, llegar a un puerto seguro donde intentarán, infructuosamente, liberarse del pasado. En Glaxo (Eterna Cadencia), segunda novela de Hernán Ronsino, el escritor se desplaza hacia la periferia de Chivilcoy para enfocar mejor las luces y sombras de un mundo que se desmorona sin remedio, y del que no quedarán ni siquiera los escombros de las vías del ferrocarril, levantadas en octubre de 1973. Marcelo Cohen siempre sorprende al lector. Lo hace, nuevamente, con La casa de Ottro (Alfaguara), que transcurre en la isla Ushoda, un lugar donde los políticos son una especie menguante y los pocos que alguna vez han tenido un poder mínimamente aceptable estuvieron al borde de caer aplastados por los consorcios económicos. Una narradora extremadamente nerviosa, Fronda Pátegher, asesora de campaña y de gobierno de Collados Ottro, debe lidiar con un incómodo legado: la casa de este señor que fue su suegro".
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/4-16474-2009-12-24.html

29.11.09

Sobre los perros


"El lenguaje que predomina es austero, preciso, parejo, en ocasiones potente y en otras algo impersonal. La generalización debería, sin embargo, dejar al margen dos cuentos que sobresalen en el conjunto. Se trata de “La Presa” de Oliverio Coelho, y de “Y a los perros también”, de Hernán Ronsino. En este último, a la fresca sombra de un epígrafe de Apollinaire: Qué otra cosa es el polvo de los caminos sino la ceniza de los muertos...., Ronsino relata, en boca de una chica campesina, la visita al velorio de un tío. El tío es velado a unos kilómetros de la casa de los deudos, en un pueblo del interior, y el cuento transcurre en el tiempo de ir y volver hasta el velatorio. La lectura deja la impresión de haber asistido a una larga e intensa escena (aunque en realidad está jalonado por escenas más cortas) acaso porque todos los elementos incluidos se confabulan a favor de la unidad. El logrado tono del relato, salpicado de aciertos en el uso de expresiones propias del habla en un entorno de pueblo implica un oído entrenado y sensible. También llama la atención la gracia y sensibilidad para la descripción y la inclusión de detalles. Por ejemplo, la escena de la protagonista en la intimidad del baño, sacándose los zapatos para aliviar los pies doloridos, o la imagen de la camioneta, cuando el grupo viene de regreso, que da cuenta del pasaje del camino de asfalto al camino de tierra, donde el autor se detiene en la génesis y el progreso de los remolinos de polvo, que como el tiempo y la muerte – plano de fondo del relato – van envolviendo al vehículo y a sus ocupantes. Así, Ronsino, en el final remite al epígrafe, a la reiteración inevitable de los ciclos y refuerza el sentido del peregrinaje al trasfondo de una historia familiar, con sus rencores y ajuste de cuentas".

3.8.09

Otra vez

La hija de Bob

Por Hernán Ronsino

Para Sole
Baba Nam Keivalam


Todo es amor infinito, me dice ella mientras caminamos por Alem bajo la lluvia, un sábado que parece domingo.

Después tomamos un tren en Retiro.

La lluvia moja la ventanilla del tren que tomamos en Retiro.

Nos bajamos en Coghlan.

Coghlan huele a colonia alemana emplazada en una sierra cordobesa.

Caminamos bajo la lluvia, saliendo de la estación, ese sábado que tiene algo de domingo. Entonces le digo que Cate Blanchett en I`m Not There se parece más a la hija de Bob Dylan que al propio Bob: es cierto que hay un gesto en la mirada, en los dedos que sostienen el cigarrillo, en el pelo revuelto que nos hace pensar en Dylan, pero también hay algo profundo de Cate Blanchett que el disfraz no puede borrar; y cuando digo eso, cuando hablo de la supuesta hija de Bob, ella se resbala, por la lluvia que cae en Coghlan: se resbala como lo ha hecho en todo el día.

¿Es posible, pregunto mientras la sostengo del brazo, que una mujer haga de Bob Dylan?

Cate Blanchett se parece más a la hija de Bob que al propio Bob en I`m Not There.

Ella se queda pensando. Sonríe. La cara se le alumbra, cuando ella sonríe.

No me importan las máscaras, me dice, yo tengo una foto donde no hay ninguna máscara: están mis viejos, está mi hermana, somos chicas, corremos en el campo. No me importan las máscaras, me importa la esencia, el amor infinito. Cate Blanchett es Bob Dylan.

La lluvia nos sigue mojando, prepotente: nos moja los pies, la boca, los ojos, pero no nos importa.

Me dan ganas de que esa escena sea el final de una película.

En esa película, supongamos, el plano se eleva: por eso nos muestra a los dos abrazados saliendo de la estación, ese sábado que parece domingo, y, de fondo, mientras el plano se aleja cada vez más y ahora se ven los árboles mojados y los techos rojos de las casitas de Coghlan, se escucha, creciente, la voz rasgada del Viejo Bob, inventando con su guitarra, por ejemplo, melodías infinitas o, por decirlo de otro modo, suaves, inolvidables formas del amor.

(Publicado en La Liebre 22/3/08)

18.7.09

en julio



















Glaxo, de Hernán Ronsino: cosas que pasan en el pueblo.
En un pueblo apacible donde las fábricas, los negocios y la gente aparece o desaparece sin causa y sin generar demasiado aspaviento, la noticia de un crimen es la única huella de una traición silenciosa.
Una historia convertida en esquirlas que se recompone a partir del relato de cuatro personajes, revelando cómo la violencia nacional se cuela en las vidas privadas.
Glaxo es la segunda novela de Hernán Ronsino, un escritor que indaga en las profundidades de la vida de provincia.

20.3.09

La erótica


La erótica del relato más que una antología esuna intervención. Una intervención literaria ycultural que utiliza estrategias de las vanguardiasde principios del siglo XX para devolverle ala literatura aquello que ésta, en su afán porsacudir esteticismos rancios y acercar el arte a lavida, terminó olvidando. La barbarie, ahora, enpleno siglo XXI, ágrafo y virtual, se vuelvecontra sí misma. La barbarie clama por papel,tiene memoria, recuerda que nació del oprobio ydice que toda palabra es política, que el olor delos muertos insepultos la subleva… Frente alimperio de la “mala literatura”, de la inmediatezy el consumismo vacuo, del desprecio de formasy de fondos, esta compilación de relatos absolutamenteheterogéneos y las palabras que lapreceden son un intento desesperado por guillotinarmandatos y despertar en la literatura lapasión demiúrgica dormida. “Lo literario” aquíquiere escribirse –refundarse– haciendo uso detodas sus libertades para llegar a través de lolúdico, el amor, la locura, el dolor o el erotismo,a resoluciones orgásmicas. La erótica del relatoes puro deseo, deseo de futuro. El lector juzgarási esta aventura, que intenta resolver con iracundiala imposible ecuación tramada entre Arte,Orfandad y Crimen, ha valido la pena.Jimena Néspolo y Matías Néspolo

30.12.08

La experiencia

"Así como el sueño es el punto álgido de la relajación corporal, el aburrimiento lo es de la relajación espiritual. El aburrimiento es el pájaro de sueño que incuba el huevo de la experiencia".
Walter Benjamin

4.11.08

Allá

Hay un bosque, y una gruta. Y esa inundacion, constante, en la zona baja. Doblando a la derecha, el bosque, la gruta, la inundacion. Y, más cerca, la mano que tiembla y el pez, atrapado, ensartado, pinchado, desescamado, en la punta de la lanza de la primavera: entonces en el borde del cielo, el murmullo de los pájaros anuncia la maduracion del verano, y todos oyen, quietos, ese rumor, mientras la inundación, la lanza, el pez, ensartado, se tambalean, y la noche es una profundidad semejante a la boca de la gruta o a ese bosque impenetrable, sin sombra. ¿Y el sol?, preguntan los pájaros. Allá, sostiene el dedo, índice, del pez desescamado. Allá, cerca del Cruce Caminero.

22.10.08

Cuando se ríe

Cuando se ríe, piensa, se parece a esa parte del camino que lleva al hospital: cuando se ríe se vuelve húmeda, frondosa, como esa parte curva del camino que lleva al hospital.

14.10.08

Tajos

Hacerle, por ejemplo, un buen tajo al dia, herirlo, supongamos, en la cara, o lastimarle la parte más visible, que sangre, para que el día, así, tajeado, no sea devorado despues por el olvido absoluto que termina de componerse en cada sencillo movimiento, como si ese sencillo movimiento que culmina con el ciclo rutinario del día fuera algo semejante a echar tierra, palada tras palada, sobre la posibilidad, esa hoja en blanco dispuesta a la experimentación, que propone cada día, el día. Hacerle, entonces, un buen tajo al día. Y despues respirar aliviados. Y, por ese dia, ya nuestro, entregarnos a la contemplación del mundo.

6.9.08

Pueblos originarios

CONCURSO DE CUENTOS SOBRE PUEBLOS ORIGINARIOS
Con el objetivo de acercar a los chicos en edad escolar a la cultura de los pueblos originarios, fomentar la interculturalidad y los hábitos de lectura y escritura, la Municipalidad de Chivilcoy invita a participar del 1er concurso de cuentos, organizado por el Suplemento Cultural La Liebre. Bases: 1- Podrán participar en este concurso chicos cuya edad esté comprendida entre los 10 y los 18 años, cualquiera sea su lugar de origen y residencia, que presenten obras originales que traten el tema de los pueblos originarios de América latina. Según la edad, participarán en la categoría Tierra o Sol. “Tierra” aquellos que tengan entre 10 y 13 años y “Sol” entre 14 y 18. 2- Cada concursante podrá presentar por triplicado un único cuento, que debe ser inédito, firmado con un seudónimo. En un sobre tamaño carta deberá escribir (en el frente) el título de la obra, la categoría y el seudónimo. Este sobre pequeño debe contener una hoja con los datos siguientes: nombre y apellido del autor, edad, escuela a la que concurre, domicilio completo, correo electrónico y teléfono. 3- Se otorgarán para cada categoría 2 (dos) premios consistentes en órdenes de compra por un valor de $100 cada una para ser utilizadas en la Librería Adagio de la ciudad de Chivilcoy y 3 (tres) menciones especiales consistentes en libros. 4- El concurso no podrá ser declarado desierto. 5- El jurado estará integrado por tres columnistas de La Liebre: María del Carmen Giuliano, Fernando San Romé y María Florencia Vaccari. Como jurado invitado evaluará los trabajos un miembro de la Comisión de los Derechos de los Pueblos Originarios. 6- El jurado emitirá su decisión sobre los cuentos seleccionados y su fallo será inapelable. 7- El otorgamiento de los premios y/o menciones establecidos en este concurso implica el reconocimiento del derecho para reproducir y difundir, en los medios locales y provinciales las obras galardonadas. La entrega de premios se realizará el día 12 de octubre, en un acto con horario y lugar a confirmar. 8- Los trabajos se recibirán entre el 15 de agosto y el 30 de septiembre de 2008. Todas las obras deberán ser enviadas a: Concurso Pueblos Originarios – Categoría (Tierra o Sol) Suplemento La Liebre Diario La Campaña Avenida Villarino 137 Chivilcoy 9- Los cuentos participantes no deberán superar su extensión a las 2 (dos) carillas en papel tamaño carta o A4, claramente mecanografiadas en una sola de sus caras. Se sugiere el tipo de letra Arial, en tamaño 12. 10- La presentación de una obra en este concurso implica la aceptación, por parte del autor, de las presentes bases. 11- No se realizará la devolución de los originales presentados. 12- Informes: laliebredechivilcoy@gmail.com
Auspicia: Dirección de Cultura y Secretaría de Seguridad y prevención de la Municipalidad de Chivilcoy.
www.laliebredechivilcoy.blogspot.com

27.8.08

Los medios

Los canales de noticias se han transformado en el mejor representante de la racionalidad típica de las madres sobreprotectoras: se obsesionan con el estado del tiempo, los accidentes de tránsito y la inseguridad. Están en estado de alerta.
Los canales de noticias no hacen otra cosa que multiplicar a través de la imagen televisiva la racionalidad de las madres sobreprotectoras: construyendo, sobre la base de dos conceptos claves: la obsesión y la amenza, la trama cotidiana de lo real.

20.8.08

Medios

Despues de la crisis politica generada por el conflicto con el campo, los medios se desplazaron, progresivamente, al eje tematico de la "inseguridad". La construccion de ese eje se da desde pequeños espacios que reproducen un saber masticado, de sentido comun como lo pueden hacer Susana Gimenez o Mirtha Legrand, construyendo el tópico o la agenda de los problemas de la argentina, a saber: la inflación y la inseguridad; presentándolos como datos dados, multiplicándolos en sus efectos desde una pantalla de TV. También los programas "serios" de política. Esto es lo importante, nos dicen. Esto es lo que pasa. Estas fueron las noticias. Esto es lo urgente. La maquinaria mediatica, monstruosa, necesita alimentarse. Si la semana pasada fue la inseguridad y los indices del Indec, esta semana esta organizada por los juicios a Grassi y Cromañon; los juegos olimpicos y Aerolineas Argentinas. La maquinaria mediatica necesita alimentarse. Necesita sangre de cualquier tipo y factor (desde la Tota Santillan hasta Moreno) para poder darle vida al negocio que la sostiene. Esa sangre construye, nos guste o no, un efecto de realidad, fabrica, ficciona, como dice Foucault, una realidad que se encarná en cada uno de los que reciben y retroalimentan esa trama mediatica.

25.7.08

100

Evaristo Cultural: Pertenecés a una generación de escritores a la que en reiteradas oportunidades se ha catalogado como frívola o no comprometida. Este fenómeno que se ha dado tanto aquí en Argentina como en otros países de América Latina no es exclusivo de esta región geográfica, Haruki Murakami o Banana Yoshimoto han sido acusados de lo mismo en Japón, a la vez que en EE.UU. y Europa no sólo se ha manifestado esto en tus congéneres sino que escritores hace tiempo consagrados se han reblandecido. ¿A qué lo atribuís? ¿Te hicieron alguna vez un reproche semejante? ¿Lo sentirías como un agravio? ¿Cuál es, a tu criterio, el compromiso social del escritor? ¿Existe tal compromiso? ¿O se trata simplemente del mismo compromiso que nos compete a todos en tanto seres humanos?
Juan Villoro: No sé si por fortuna o por desagracia nadie ha puesto el acento en mi posible frivolidad. Me molestaría caer en pecado de superficialidad tanto como me molestaría caer en pecado de solemnidad. La ligereza y el sentido del humor son virtudes que en contextos de pompa y circunstancia se vuelven sospechosos de ser frívolos. En todo caso, no veo el problema como un asunto específico de mi generación. No creo que Rodrigo Rey Rosa en Guatemala, Javier Marías en España, Horacio Castellanos Moya en El Salvador, Héctor Abad Faciolince en Colombia o Fabio Morábito en México califiquen como frívolos. Murakami es muy irregular; en su vertiente de "El pájaro que da la cuerda al mundo", "The Elephant vanishes" y "Hardboiled Wonderland" me parece estupendo; "Norwegian Wood", "South of the Border, North of the Sun" y "Spuntik Baby" me parecen cursis, facilonas y frívolas. Una división semejante se puede hacer con Paul Auster. En cambio, Philip Roth, Alice Munro, Ricardo Piglia, Peter Handke, Claudio Magris o J. M. Coetzee siguen adelante sin pasar por la frivolidad. No son consagrados reblandecidos. No creo que haya épocas o generaciones frívolas. La literatura es individual y cada quien lidia con ese tema como puede. En Argentina puedo mencionar a jóvenes con notable fibra narrativa: Oliverio Coelho, Patricio Pron, Hernán Ronsino. La frivolidad siempre flotará sobre la literatura y sobre autores fashion como Jay McInerney, pero nunca encontrará ahí su residencia permanente, para eso tiene a Hollywood y la televisión.
Entrevista a Juan Villoro en Evaristo Cultural: http://www.evaristocultural.com.ar/villoro.htm

21.7.08

Frontera

De noche las fronteras no se ven, dijo Schultz, en un rincón del salón del Munich de la Norte, frente a Krause y Calderón. Y después, inevitablemente, se hundió en la jarra de cerveza. Entonces Pajarito Lernú pensó en Walter Benjamin. Pajarito Lernú, que estaba solo, sentado junto al ventanal y contemplando los silos del molino y los colectivos quietos, de trompa, en las plataformas de la estación, escuchó lo que Schulz dijo, y pensó en Benjamin. Pensó en Benjamin: en el suicidio de Benjamin después de encontrarse con la frontera franco-española cerrada por los nazis, en esa madrugada del 26 de septiembre de 1940. Pajarito Lernú pensó en Walter Benjamin para refutar lo que había dicho Schultz. Eso de las fronteras. Pero prefirió seguir contemplando las figuras quietas en esa siesta de domingo: los silos llenos, los colectivos hundidos de trompa. Y también el silencio.

7.7.08

Un libro que se puede cantar



Un libro es lo desconocido, es la noche, dice Marguerite Duras, en Escribir. ¿Y qué es Escribir? Esa pregunta encierra dos respuestas. La doble respuesta uno la encuentra leyendo este hermoso ensayo autobiográfico compuesto por cinco textos de la escritora nacida en Indochina en 1904 y que falleció en 1996.
En el primero, Escribir, la autora repasa su experiencia con la escritura, repasa los libros que ha escrito, entre otros El amante (novela que luego se llevó al cine de la mano de Jean-Jacques Annaud) y El vicecónsul, por ejemplo. Desde su casa, nos cuenta la experiencia de vida, digamos así, el arriesgado viaje que supone la escritura: todo ese proceso incierto. Un escritor, dice, es algo extraño, es una contradicción, y también un sinsentido. Escribir, dice, es intentar saber qué escribiríamos si escribiésemos.
La muerte del joven aviador inglés es el segundo texto que compone el libro. El libro está dedicado, justamente, a la memoria de W. J. Cliffe, el aviador muerto en Vauville. El último día de la guerra, el niño, como lo llama Duras, ese chico aventurero quiso responder con su avión a los ataques nazis, y allí quedó, entre las ramas en el bosque de Vauville. Esa noche todo el pueblo marchó con antorchas para enterrarlo, debajo de una placa de granito negro. Duras resalta, obsesivamente, a lo largo del relato, esa escena: lo que hay debajo de la placa de granito negro. Era el último día de la guerra.
A pesar de esta obsesión de Duras por la muerte, este es un libro que se puede cantar. Hay música en el lenguaje. Está escrito con un fraseo corto. Los sonidos salen, guturales, entre los pliegues de las frases. Frases cortas. Que resplandecen en su pronunciación. Marguerite Duras nos abastece de sonidos: la boca queda saciada. Hay una respiración erótica en el desplazamiento de la palabra. La respiración del texto de Duras, se parece a un jadeo. Que una mujer escriba es, de por sí, algo atractivo, pero si esa mujer es Marguerite Duras, entonces, estamos hablando de un placer que pocas veces se encuentra en la literatura.

29.6.08

La panadera

La señora que atiende la panadería en la esquina de mi casa, en el barrio de Villa Crespo, viaja, todos los días, salvo un franco que tiene por semana, desde Ezpeleta. Ezpeleta queda en la provincia, yendo para La Plata. Sale a las cinco y media de la mañana. Toma un colectivo que la deja en la estación de Ezpeleta. Después viaja en tren. En la línea Roca, con lo que eso significa: demoras, suspensión de los servicios, inseguridad. Llega a Constitución. Toma un subte, combina con la línea B. Y, después de casi hora y veinte de viaje, si las combinaciones se dan a tiempo, llega a la panadería donde despacha el pan.
La señora que atiende la panadería en la esquina de mi casa está casada con un hombre que trabaja en una municipalidad del conurbano. Tienen tres hijos. La hija mayor cuida a los hermanitos y los lleva a la escuela cuando los padres se van a trabajar. La hija mayor abandonó el polimodal porque había quedado embarazada. Pero después el embarazo lo perdió. Y a la escuela no volvió más. Tampoco trabaja.
La señora que atiende la panadería en la esquina de mi casa trabaja hasta las ocho de la noche. Hora en la que regresa a su casa de Ezpeleta. Eso quiere decir que recorre el camino inverso: toma el subte, combina en 9 de Julio. Llega a Constitución, si tiene suerte agarra el tren de “y 35”. En Ezpeleta espera el colectivo. Y cerca de las diez está, otra vez, en su casa. Para preparar la cena.
La señora que atiende la panadería lee libros en el viaje. Me dice que le encanta leer. Que le hubiera gustado haber podido estudiar una carrera. Se le iluminan los ojos cuando me habla de ese sueño quebrado, incrustado en el corazón: la señora que atiende la panadería ayer a la tarde se puso a llorar cuando me contaba que ese sueño que tiene incrustado en el corazón, su hija tampoco lo puede hacer realidad. “Está perdida”, me dice.
La señora que atiende la panadería cobra 900 pesos por mes. Está en negro. Gasta en traslados cerca de 200 pesos. Con el sueldo del marido, apenas, llegan a los 2000 pesos. Casi la mitad de esos 2000 pesos se van en el alquiler de casita de Ezpeleta. Ella nunca, me dice, se queja. Para qué, me dice, lo único que ganás es hacerte mala sangre.
La historia de la señora que atiende la panadería en la esquina de mi casa se parece a la mayoría de las historias de las personas que viajan, en hora pico, por Buenos Aires, como si fueran una masa informe, anónima. Así viajan. Pero esa masa tiene nombres y apellidos, esa masa tiene una historia y un sufrimiento.
Será mejor que en Argentina, de una vez por todas, las cosas dejen de estar patas para arriba: los que tienen rentas extraordinarias paralizan un país durante más de cien días. Será mejor que, de una vez por todas, los que tienen la panza y los bolsillos llenos (políticos y patrones) comiencen a entender esto.Para dejar de vivir en un país obsceno: atravesado por la injusticia y la inmoralidad.

11.6.08

Formas de mentir

–¿Siente que se miente mucho en la televisión?
–Hay un canal de noticias que transmite 24 horas, e innecesariamente ocurre que en algún punto llega el énfasis. Si salimos mañana y hacemos notas solamente a kiosqueros asaltados, el pueblo argentino va a creer que estamos ante una epidemia de kiosqueros asaltados, y solamente porque lo hemos enfatizado. ¿Cuántos kiosqueros asaltan por día? ¿Treinta? Si los ponés a los treinta uno atrás del otro y además lo hacés muchas veces por día, que es lo que sucede, al cabo de un tiempo la gente no va a creer que haya otra cosa que kiosqueros asaltados. Y eso es una forma de mentir. La gente ni siquiera escucha lo que le explica el editorialista de TN o C5N, escucha lo que explica el tipo que pasaba por ahí. Editorializa el tipo que estaba parado en la esquina, y cualquiera transmite su pensamiento por la tele; entonces la gente empieza a pensar no como Martínez Estrada o Jauretche, sino como el tipo que estaba parado en la esquina. Los tipos parados en la esquina y los hinchas son los mentores ideológicos del pensamiento mediático actual, es así.
Entrevista a Dolina en Critica.
http://www.criticadigital.com/impresa/index.php?secc=nota&nid=5993

17.5.08

editores

Seis editores en busca de un autor
Llegaron a Buenos Aires desde distintas partes del mundo invitados por la fundación TyPA, con el fin de traducir obra argentina
www.adncultura.com.ar

14.5.08

Cuatro Ficciones en La Plata

La "joven guardia" literaria llega al Malvinas. El centro cultural de 51 entre 19 y 20 lanzó una serie de charlas de la que participarán referentes de la actividad locales y nacionales. "La idea es instalar un ámbito para hablar de libros que perdure en el tiempo" explica Oscar Jalil, director del espacio municipal: "cada mes va a tener un eje temático; así como en mayo les toca a los nuevos autores, en junio será la poesía, y en julio la novela negra". El próximo jueves a las 19,30, los panelistas del ciclo bautizado "Cuatro Ficciones (libros, charlas, debates, escritores)" serán Flavio Mogetta, Mariana Enríquez, Samanta Schewblin y Hernán Ronsino; el 22, dirán lo suyo Oliverio Coelho, Mariana Mariasch, Hernán Vanoli y Eric Schierloh; y el 29, Facundo Báñez, Pablo Toledo, Juan Incardona y Fernando Alfán.
Publicado en El día:
http://www.eldia.com.ar/edis/20080509/joven15.htm

29.4.08

Un tornado

“El rock es un pensamiento crítico bailado” dicen que dijo alguna vez el Indio Solari, puede entonces que La descomposición sea también un pensamiento crítico que arremete, como un tornado, con la violencia de la ficción.
Leer más: http://www.no-retornable.com.ar/resenias/024.html
Revista de Cultura No Retornable (Abril de 2008)

Dossier Saer

Revista de Cultura No Retornable (Abril de 2008)
http://www.no-retornable.com.ar/dossiers/0101.html

22.3.08

Parque de la Memoria


La ciudad se puede leer. Se puede leer políticamente. La forma de una ciudad, su arquitectura, su distribución espacial tiene, entre otras cosas, también un sentido político.
Por eso algunos lugares pueden ser símbolos, representar cultural, socialmente algo que trascienda su propia particularidad material, es decir, al edificio concreto.
Estoy pensando en el barrio Glaxo: específicamente la zona de la fábrica y lo que hoy en día se conoce como Parque de la Memoria.
Alguna vez ahí hubo una fábrica, alguna vez junto a esa fábrica pasaban las vías del ferrocarril. Esa fábrica reunía a trabajadores, trabajadores que tenían, seguramente, familia, cobraban un sueldo, gozaban de derechos políticos: en definitiva, formaban parte de una sociedad, una sociedad integrada.
Hoy, las vías no están, la fábrica quedó abandonada, y por donde pasaban las vías se construyó el Parque de la Memoria: en el centro están los nombres de todos los desaparecidos hijos de esta ciudad. Pero si incluimos en el Parque de la Memoria también al edificio abandonado de la fábrica, y hacemos una lectura completa de ese espacio, vamos a comprender algo de lo que ha sido el proyecto social de la Dictadura: si leemos los restos de esa fábrica (esa fábrica entendida como todas las fábricas) junto a los nombres de los desaparecidos, entonces, podremos entender que hubo un plan, un plan que desarticuló de manera sistemática y sangrienta una forma de país (aquel país que tenía industrias, trabajadores organizados, ascenso social, sujetos políticamente comprometidos).
Entonces encontraremos una relación (entre la fábrica abandonada y el nombre de los desaparecidos), veremos esa relación como un símbolo, un símbolo que construye una memoria, una memoria que recuerda cosas: las consecuencias sociales y políticas que heredamos de aquel genocidio cometido en nombre del estado argentino.
H.R.
Foto: Daniel Muchiut. Serie: La fábrica.

14.3.08

La hija de Bob

Para Sole
Baba Nam Keivalam

Todo es amor infinito, me dice ella mientras caminamos por Alem bajo la lluvia, un sábado que parece domingo.
Después tomamos un tren en Retiro.
La lluvia moja la ventanilla del tren que tomamos en Retiro.
Nos bajamos en Coghlan.
Coghlan huele a colonia alemana emplazada en una sierra cordobesa.
Caminamos bajo la lluvia, saliendo de la estación, ese sábado que tiene algo de domingo.
Entonces le digo que Cate Blanchett en I`m Not There se parece más a la hija de Bob Dylan que al propio Bob: es cierto que hay un gesto en la mirada, en los dedos que sostienen el cigarrillo, en el pelo revuelto que nos hace pensar en Dylan, pero también hay algo profundo de Cate Blanchett que el disfraz no puede borrar; y cuando digo eso, cuando hablo de la supuesta hija de Bob, ella se resbala, por la lluvia que cae en Coghlan: se resbala como lo ha hecho en todo el día.
¿Es posible, pregunto mientras la sostengo del brazo, que una mujer haga de Bob Dylan? Cate Blanchett se parece más a la hija de Bob que al propio Bob en I`m Not There.
Ella se queda pensando. Sonríe. La cara se le alumbra, cuando ella sonríe.
No me importan las máscaras, me dice, yo tengo una foto donde no hay ninguna máscara: están mis viejos, está mi hermana, somos chicas, corremos en el campo. No me importan las máscaras, me importa la esencia, el amor infinito. Cate Blanchett es Bob Dylan.
La lluvia nos sigue mojando, prepotente: nos moja los pies, la boca, los ojos, pero no nos importa.
Me dan ganas de que esa escena sea el final de una película.
En esa película, supongamos, el plano se eleva: por eso nos muestra a los dos abrazados saliendo de la estación, ese sábado que parece domingo, y, de fondo, mientras el plano se aleja cada vez más y ahora se ven los árboles mojados y los techos rojos de las casitas de Coghlan, se escucha, creciente, la voz rasgada del Viejo Bob, inventando con su guitarra, por ejemplo, melodías infinitas o, por decirlo de otro modo, suaves, inolvidables formas del amor.

11.3.08

Un autor y sus tres libros

Continuando con el ciclo de charlas Un autor y sus tres libros que comenzó en enero en la librería Eterna Cadencia, la escritora Alejandra Laurencich dialogará el miércoles 12 de marzo a las 19 hs con Martín Kohan, autor de Ciencias Morales, novela ganadora del Premio Herralde 2007. El diálogo abordará principalmente la relación del narrador con los libros que rodearon su vida desde pequeño hasta la actualidad y cómo influyeron en su proceso creativo.

La entrada es libre y gratuita. Honduras 5574.

6.3.08

Villoro



Los culpables. Juan VilloroIZ Latinoamericana •
• Un mariachi célebre, un futbolista en decadencia, una iguana perdida, una máquina de escribir fallada, un secuestro exprés. El humor y la angustia en un mismo movimiento, lo tragicómico como horizonte de nuestro tiempo. • El cuento entendido como pincelada, huella, resto. La ficción coqueteando con la crónica, y la crónica con lo real. Y siempre la ciudad como telón de fondo.• Otra muestra de la magistral capacidad de observación de Juan Villoro para detectar la perplejidad del mundo de las grandes metrópolis.
“Suficiente tuve con lo de los caballos. Nadie me ha visto montar uno. Soy el único astro del mariachi que jamás se ha subido a un caballo. Los periodistas tardaron diecinueve videoclips en darse cuenta. Cuando me preguntaron, dije: ‘No me gustan los transportes que cagan’. Muy ordinario y muy estúpido. Publicaron la foto de mi BMW plateado y mi 4x4 con asientos de cebra. La Sociedad Protectora de Animales se avergonzó de mí. Además, hay un periodista que me odia y que consiguió una foto mía en Nairobi, con un rifle de alto poder. No cacé ningún león porque no le di a ninguno, pero estaba ahí, disfrazado de safari. Me acusaron de antimexicano por matar animales en África.””
Juan Villoro nació en el D.F., México, en 1956. Novelista, cronista y traductor, es considerado por la crítica como el escritor mexicano más importante de su generación. Su obra fue traducida al francés, italiano y alemán. Entre otros libros, publicó las novelas Llamadas de Ámsterdam (IZ, 2007), El testigo (Premio Herralde) y El disparo de Argón; los cuentos La casa pierde (Premio Villaurrutia) y La noche navegable; los libros de crónicas Dios es redondo, sobre fútbol, y Tiempo transcurrido, sobre rock; y el ensayo Efectos personales.

25.2.08

Pequeñas revoluciones


Este disco tiene la magia de cambiar climas, de transformar la sensación de uno en el mundo; es una infusión de energía. Este disco de la Teresa Parodi tiene la capacidad de conmover y de pegar donde hay que pegar. Podriamos decir que es un disco dedicado al amor, a la alegria y a la lucha. Dice en un momento: "No se contenta con ver el sol, quiere bajarlo y multiplicarlo". Pequeñas revoluciones es un disco entrañable.

22.2.08

Taller

TALLER DE HISTORIA Y LITERATURA.
“UNA LECTURA DEL SIGLO XX ARGENTINO DESDE LA LITERATURA:
DEL CENTENARIO AL CACEROLAZO"
Docentes: Hernán Ronsino
Duración: 12 clases
Día y horario: MARTES DE 17 A 19
Inicio: 08/04/08
Arancel: Int. $128 Ext. $160.
Se abona en un solo pago al momento de la inscripción


DIRECCIÓN DE CULTURA
CURSOS 1º CUATRIMESTRE DE 2008.
SECRETARÍA DE EXTENSIÓN UNIVERSITARIA.
FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES U.B.A.

INSCRIPCIÓN DEL 3 AL 31 DE MARZO

Marcelo T. de Alvear 2230 5º Piso, of. 508 Tel.: 4508-3800 Int. 164
Horario de atención: 10:00 a 13.00 hs. y de 14:00 a 18:30 horas
E-mail: cultura@mail.fsoc.uba.ar
blog: www.culturasociales.blogspot.com

14.2.08

Los métodos del Restaurador

Los tigres, leones, zorros, zorrinos, cimarrones y peludos que se encuentren deben matarse. El modo de matar los zorrinos es con las bolas ganándoles viento arrba: así no pueden mear ni las bolas. Después de muertos se les pisa la barriga para que acaben de salir los orines, y luego se les refriega el trasero, en el suelo, y así con esa operación no heden los cueros.

Los cuzcos no valen para nada, y por ello ni rastro quiero de ellos.

Al ponerles veneno a los ratones, debe ponérseles agua envenenada porque esto es lo que más los mata; debe ponerse antes de acostarse y recogerse antes del día.

Juan Manuel de Rosas

29.12.07

8.12.07

Civilización/barbarie

1-Hace pocos días se inauguró en la plaza principal de Chivilcoy un monumento a Sarmiento en donde se rescata el famoso discurso dado por el sanjuanino antes de asumir la presidencia de la nación. El monumento tiene la forma de un libro abierto. El libro es el símbolo más estereotipado de la civilización sarmientina.

2-Chivilcoy era el modelo de civilización que debía implantarse en la pampa húmeda.
Dice Halperin Donghi: “Para Sarmiento, Chivilcoy es una prueba viviente de la justeza de su punto de vista; algunos gauchos antes vagos, junto con una masa heterogénea de inmigrantes, han creado una réplica austral de la democracia rural norteamericana (…) El programa de Sarmiento es claro: ´ hacer CIEN CHIVILCOY en seis años de gobierno y con tierra para cada padre de familia, con escuela para sus hijos´”.

3- El sábado 1 de diciembre de 2007 se celebró en las calles de Chivilcoy el día Nacional del Gaucho. Más de dos mil jinetes, agrupados en peñas folclóricas de distintos lugares del país, desfilaron por las calles anchas, racionales, imaginadas por Sarmiento.
Por las calles de la civilización, entonces, avanzaban los gauchos bárbaros y sus caballos dejando sobre el pueblo de Sarmiento el olor de la supuesta barbarie.

4- Tanto la forma de recordar a Sarmiento, como la forma de recordar a la figura del gaucho se entrecruzaron, el 1 de diciembre, de manera estereotipada.
Por un lado, la figura del gaucho, se supone, es la representación más cabal de lo argentino. El gaucho, antes perseguido, visto por Sarmiento como un sujeto bruto y vago, se vuelve a principios del siglo XX, por las maniobras del poder y sus intelectuales, la figura del héroe nacional que encarna la esencia de lo argentino: y el inventor de esa figura no es otro que Lugones, el poeta de la oligarquía.
Por lo tanto, el sábado 1 de diciembre había mucho de puesta en escena, de representación gauchesca, de máscara, en el desfile. Claro que otra forma de manifestar o recordar lo gaucho no existe, porque el sujeto gaucho ha desaparecido hace más de un siglo.
Pero la figura que representa lo supuestamente culto, lo civilizado, también se vuelve una figura estereotipada, es decir, se parece a una puesta en escena de lo que debe ser lo civilizado.
De este modo, tanto la supuesta civilización como la supuesta barbarie se representan, por ejemplo, de la misma manera que se recuerdan las fechas patrias en los actos escolares: a través de formas diluidas, que van vaciando de sentido (también político) la figura de cada sujeto histórico que se quiere recordar.


5- Habría que preguntarse, entonces, quiénes son los que hoy en día encarnan esta contradicción que atraviesa de forma medular la historia argentina. Quiénes son los que, desde el lugar de lo civilizado, por ejemplo, señalan con el dedo a ese otro, bárbaro y peligroso. Porque esos sujetos, los actuales, padecen, sufren día a día esta lucha visceral, la encarnan padeciéndola: no la representan de forma estereotipada sobre un caballo, envueltos en un poncho; o si no, abriendo un libro, hinchado de civilización. La padecen.
Y cada uno sabe la respuesta: cada uno sabe cuál es el nombre del otro.

26.11.07

Presentación

Interzona invita a la presentación de La descomposición.
La primera novela de Hernán Ronsino recientemente publicada será presentada por Martín Kohan y Jorge Consiglio el miércoles 5 de diciembre a las 19.30 hs en La casa del escritor, Lavalleja 924.

A continuación más información sobre el autor y la novela.
Agradecemos la difusión.


LA DESCOMPOSICIÓN
Hernán Ronsino
IZ Latinoamericana - novela
132 páginas - $ 24

-La violencia contenida siempre a punto de estallar. Un tornado, un hacha filosa, el campo y la muerte. Todo tiene un aire anómalo, malsano, turbulento.
-Una escritura seca, áspera, perturbadora como la respiración agitada. Un estilo que funciona por acumulación, hasta que el clima se vuelve asfixiante.
-La primera novela de un narrador consumado. Un escritor del que seguramente escucharemos hablar.

Hernán Ronsino nació en Chivilcoy, provincia de Buenos Aires, en 1975. Es sociólogo y docente de la Universidad de Buenos Aires. Tiene publicado un libro de relatos, Te vomitaré de mi boca, premiado por el Fondo Nacional de las Artes. La descomposición es su primera novela.

26.10.07

San Martin

En el Monumento a San Martín que está en la plaza principal de Chacabuco, se lee, bajo la figura ecuestre que mira hacia la cordillera de los Andes, la siguiente frase: Serás lo que hay que ser si no eres nada.
Cuando la famosa frase de San Martín, espiritualmente conectada, podriamos decir, con el deber ser kantiano, es: serás lo que debas ser o no serás nada.

Homero y el Che

Hoy en Retiro vi a un chico con una remera que tenía la figura estampada de Homero Simpson. En el brazo, Homero mostraba orgulloso un tatuaje del Che Guevera. Al principio sentí un poco de desconcierto. Porque Homero jamás llevaría un tatuaje del Che en su brazo. Pero después pensé que esa remera tal vez estuviera hablando de una contradicción muy establecida, y me hice esta pregunta. ¿Cuántos que hoy llevan una remera o un tatuaje del Che viven como si fueran Homero Simpson?
A cuarenta años de su muerte, el Che, en esas remeras, sigue siendo, sistemáticamente, asesinado.

Una poética de la educación

  por Hernán Ronsino. Byung Chul Han, el filósofo coreano, dice que toda narración crea comunidad. Que narrar teje una trama comunitaria. Pe...